<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511</id><updated>2011-11-06T11:51:30.135-02:00</updated><title type='text'>entre sorrisos...</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>28</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-5494171708938352106</id><published>2007-09-20T18:24:00.000-03:00</published><updated>2007-09-20T18:30:38.705-03:00</updated><title type='text'>En español todavía</title><content type='html'>Antes de voltar aos meus contos, deixo um soneto que arrisquei em espanhol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;Una sincera sonrisa&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;en un rostro cansado&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;es un rayo de alegria&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;en un dia ocupado&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Una danza juntos&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;En la oscuridad y el ritmo&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;un hermoso dibujo&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;de un artista divino&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Por poco no me pierdo&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;durante su sonrisa&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;en sus ojos me demoro,&lt;/p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;unos segundos más&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;por su gentil mirada,&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;casi me enamoro&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-5494171708938352106?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/5494171708938352106/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=5494171708938352106&amp;isPopup=true' title='4 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/5494171708938352106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/5494171708938352106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2007/09/en-espaol.html' title='En español todavía'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-4203504514551501271</id><published>2007-07-05T16:08:00.000-03:00</published><updated>2007-07-05T16:10:39.938-03:00</updated><title type='text'>Cierra los ojos y escucha</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;(Mais uma versao em espanhol. Dessa vez de "&lt;strong&gt;Fecha os olhos e escuta&lt;/strong&gt;")&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Él amaba la vida. Caminaba sonriendo, brillando. Volvía para su casa, por la calle, en un día de sol. Sólo había dejado una caja con ropas viejas en la casa de su madre para que ella las donase y ya volvía para su casa. Caminando. Cuando se casó, eligió vivir con su esposa en un lugar cerca de sus padres. Por practicidad, tal vez un poco de dependencia. Pero, de verdad, vivir tan cerca de su madre lo ayudaba mucho. Con la ropa sucia, para planchar también, usando la doméstica de su madre, con los almuerzos y cenas en días de mucho cansacio y pereza de la pareja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su vida era buena y ahora él volvía para su casa pensando en eso. Pensando en cómo decir a su mujer como creía que la vida era buena. Pasó por algunos músicos, de esos que tocan en la calle. Tocaban alguna música clásica, erudita. No muy común para escucharse en la calle y muy agradable. Hasta lo inesperado era agradable en su vida. Vio un kiosco de flores y encontró su manera de decir a su esposa cómo la vida era buena. Eligió algunos claveles, su flor preferida. Eligió algunos blancos, el color preferido de su esposa. Arregló un sencillo y lindo bouquet y recibió un clavel blanco más, de regalo. Continuaba la vuelta para su casa, muy contento. Con el bouquet, cuidadosamente guardado en una mano y el clavel suelto, despreocupadamente alegre en la otra.&lt;br /&gt;Llegó a la puerta de su casa. Una habitación de pensión, con un buen alquiler y buenos vecinos. Lugar antiguo y encantador. Con problemas en la cañería, en la luz, en el cielorraso, pero todo ideal para los recién-casados. Subía los tres pisos de la escalera, como de costumbre. Pensando en su esposa, como de costumbre. Contento que podría alegrar a su esposa con el sencillo regalo. Contento por tener algo en cambio por el rico almuerzo que ella estaba haciendo en ese sábado de sol. Contento porque había ganado un lindo clavel blanco de regalo de la señorita de las flores y ya se imaginaba, poniendo el clavel para adornar el pelo de su mujer. Tan contento que ni sintió el olor de gas que ya salía por debajo de la puerta y así no presintió cuando una enorme explosión tiró la puerta de su casa lejos.&lt;br /&gt;Él vio una grande y repentina claridad, enseguida vino un ruido increíble, un calor muy fuerte. Entonces él no vio nada más, no oyó nada más y despertó horas después. En una cama de hospital.&lt;br /&gt;Abrió los ojos, percibió que estaba acostado, en un lugar extraño. Parados, uno de cada lado, estaban un hombre de blanco, el médico y una joven señorita, su hermana. Ellos estaban serios, su hermana no era del tipo serio. Ellos hablaban, sin notar su conciencia. El se quedó atento a la conversación. Entonces ambos notaron que se había despertado. Pararon de hablar. Raro, él no había escuchado nada de lo que hablaron. No lograba oír nada, en verdad. No importaba ahora, estaba muy cansado para escuchar cualquier cosa. Volvió a dormir.&lt;br /&gt;Le llevó un tiempo hasta entender lo que querían decirle. Solamente cuando su madre le escribió en un papel que la explosión le había hecho un agujero en sus dos tímpanos, él entendió. Le llevó unos días hasta darse cuenta lo que era estar sordo. Había más malas noticias en las notas que le escribía. Así, en realidad, ni siquiera pensaba que ahora estaba sordo. No notaba, no le importaba. El ni consideraba eso un hecho. Era como si, sencillamente, hubiera elegido no escuchar más a nadie. No quería, no necesitaba más oír. Él se cerraba en sus pensamientos, sus recuerdos. Recuerdos era todo lo que se podría considerar como sus pensamientos ahora. No había más ideas, no había más análisis. No había más reconocimiento, preocupación en oír y entender, en hablar y ser entendido. El vivía en sus memorias. Y era feliz así ahora. Pero no había más sonrisas en su felicidad.&lt;br /&gt;No trabajaba más ahora, no tenía ninguna tarea, no tenía más casa. Volvió a la casa de su madre, a su cuarto de niño. Paseaba gran parte del día, volvía para comer y dormir. Un día se acostó antes del almuerzo para su único nuevo hábito. Saca uno clavel blanco de un de los muchos bouquets de claveles que ha comprado regularmente, lo pone sobre su pecho y cierra los ojos. Y empieza a oír la agradable música que oyó en el día que su vida explotó. Pero luego abre los ojos y pospone su rutina. Hay lugares mejores para vivir. El mejor de ellos sí, es su memoria, pero el aún elige cuidadosamente donde descansar su cuerpo mientras vive en sus recuerdos.&lt;br /&gt;Baja para la cocina para almorzar, sus padres siempre observándolo. Él ni se preocupa más en cambiar miradas con ellos. Come muy rápido y sale para la calle. Ya fuera de casa, saca el clavel blanco del bolsillo y camina hasta el parque, brincando distraídamente con una flor no muy alegre. En el parque, busca un espacio abierto en el césped, alejado a todo y a todos a su alrededor. Es un buen lugar para su nuevo hábito de vivir. Pone el clavel sobre el pecho, cierra los ojos y escucha. Escucha aquella música agradable. Se acuerda del día asoleado, de la felicidad de volver a su casa, con una sonrisa en el rostro. De entrar en la pensión, subir las escaleras. Se acuerda de cuando salió de casa aquel día. Su mujer separando las ropas para que él las llevase para la casa de su madre y empezando a preparar el almuerzo. Preparando algo en la cocina, apagando el fuego, mientras decía algo sobre esperar que él llegara para que no se enfriara la comida. Él abre los ojos, no escucha más la música, hace una pausa en su nueva vida que eligió. Hay otro lugar en que él necesita vivir ahora.&lt;br /&gt;Camina serio y triste, en esa entrevida que es ese tiempo que él pasa de ojos abiertos sin escuchar nada. Apenas caminando de un lado al otro, comiendo, haciendo cosas necesarias para su supervivencia, pero dispensables en su vivencia. Llega al próximo lugar que eligió para vivir. Se acuesta, deja el clavel blanco a su lado, cierra los ojos y escucha. Escucha la agradable música y recuerda cómo les gustaba su nueva casa. Todo era lindo y antiguo, todo era encanto, no había problemas. Hasta la maltratada cocina y la manguera vieja de la garrafa de gas. Nunca había pasado por sus cabezas que algo de malo les podría pasar en aquella casa. La esposa ya había cocinado tantas veces en aquella cocina. De vez en cuando se olvidaba el gas abierto, pero nada serio. Tal vez por eso ni le había se importado cuando sintió el olor de gas en la cocina. Y, despreocupadamente, encendió el fósforo, como siempre. Pero esta vez no era una hornalla de la cocina que estaba perdiendo gas, era el gas de la manguera rota que llenaba la pequeña y cerrada cocina. Aquello mató a su esposa, pero también a él. Él dejó de vivir en el mundo y pasó a vivir en su memoria.&lt;br /&gt;Estaba acostado sobre la sepultura de su esposa y en aquel momento percibió que encontraba su lugar en el mundo. Era allí que debería dejar su cuerpo para vivir. No necesitaría más caminar, volver para casa para comer o dormir, no tendría más ninguno de esos intervalos en su vida. Oiría para siempre aquella música agradable, viviría para siempre su felicidad sin sonrisas. Estaba bien allí. Vivía ahora en el mismo lugar que su esposa, en el mundo y en la memoria. Para siempre. Era eso que quería cuando se casó. Era feliz ahora, solamente no sonreía más.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-4203504514551501271?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/4203504514551501271/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=4203504514551501271&amp;isPopup=true' title='1 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/4203504514551501271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/4203504514551501271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2007/07/cierra-los-ojos-y-escucha.html' title='Cierra los ojos y escucha'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-5392090677166079055</id><published>2007-06-07T16:51:00.000-03:00</published><updated>2007-06-07T17:00:08.421-03:00</updated><title type='text'>Los tres ciclistas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;(versão em Espanhol de "Os três ciclistas")&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Un hombre andaba en bicicleta por la calle concurrida y agitada. Estaba apurado, andaba rápido y necesitaba eludir todo el tiempo a las personas. La calle estaba llena y quieta el transito, pasaban muchos motoqueros por los corredores que dejaban los autos, tenia que ir por la vereda mismo. Mientras andaba, callado y concentrado, seguía pensando, sin decir una palabra:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Quince minutos hasta que lo banco cierre, necesito ir rápido y la calle esta llena, voy a tener que tener cuidado”.&lt;/strong&gt; El arrancó concentrado, decidido. No podría atrasarse, podría perder el empleo. Delante de el una mujer no lo veía llegando por detrás de ella y en la dirección contraria un hombre de uniforme percibió la situación y se abrió para dejarlo pasar entre los dos. “&lt;strong&gt;Bien, el muchacho se abrió para que yo pasara, no necesité diminuir, buena persona ese muchacho. Y muy experto por notar a tiempo”.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Enseguida un grupo de chicos volviendo de la escuela, ocupaban toda la vereda y ni quien viniera caminando tenía por donde pasar. &lt;strong&gt;“Hmmm... creo que voy a tener que ir para la calle un rato”.&lt;/strong&gt; Pasó por una bajada de un garaje, adelantó el grupo, volvió para la vereda luego enseguida donde había una estación de servicio, porque ya venían dos motoqueros inmediatamente atrás. &lt;strong&gt;“Qué bueno que era en la escuela, cuando yo podía volver para casa despreocupado así, nada importaba y yo apenas notaba lo que pasaba a mi alrededor”.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El todavía estaba lejos del banco y el tiempo corría. Dos lindas chicas con ropas muy cortas hablaban enfrente de una casa. &lt;strong&gt;“Carajo, bien que yo podría tener algún tiempo ahora, ahn? Uau, qué hermosas. No sabría ni a cual de las dos cargarme”.&lt;/strong&gt; Pasó por las dos y ellas ni se dieran cuenta.&lt;br /&gt;Ahora estaba complicado. Debería ser inscripción de concurso porque había mucha gente desparramada en la vereda enfrente a un edificio del gobierno. &lt;strong&gt;“Putz, ¿dónde surgió ese montón de gente? Creo que puedo pasar por allí... no, por la calle, no, acá tampoco. Bueno, voy a tener que bajar de la bike mismo”.&lt;/strong&gt; El bajó de la bicicleta, fue caminando con ella a su lado, evitando a las personas, hasta pasar por toda la muchedumbre. Subió de nuevo y siguió apurado.&lt;br /&gt;Estaba a una esquina del banco, la vereda estaba libre ahora, el iba muy rápido. Pero, imprudentemente, dobló la esquina sin mirar. Del otro lado venía una señora de unos setenta años, caminando despacio. Al dar de cara con la señora, el se asustó, desvió por reflejo, pero el brazo derecho del manillar agarró el asa de la cartera de la señora. La rozó solamente. &lt;strong&gt;“¡Carajo, qué mierda yo hice!”.&lt;/strong&gt; Casi perdió el equilibrio, paró luego adelante para no caerse y miró para atrás. &lt;strong&gt;“Ah, por lo menos solamente la rozó en la cartera, no pasó nada. Casi, uou. Ni se cayo la cartera, todo bien. ¡Carajo, estoy apurado, necesito ir!”&lt;/strong&gt;. Subió en la bicicleta nuevamente y dio una acelerada de media cuadra y alcanzó el banco aún abierto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Un segundo hombre andaba en bicicleta por la calle concurrida y agitada. Estaba apurado, andaba rápido y necesitaba eludir todo el tiempo a las personas. La calle estaba llena y quieta el transito, pasaban muchos motoqueros por los corredores que dejaban los autos, tenia que ir por la vereda mismo. Mientras andaba, callado y concentrado, seguía pensando, sin decir una palabra:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Diez minutos hasta que el banco cierre, necesito ir rápido”.&lt;/strong&gt; El arrancó concentrado, decidido. No podría atrasarse, podría perder el empleo. Delante de el una mujer no lo veía llegando por detrás de ella y en la dirección contraria un hombre de uniforme percibió la situación y se abrió para dejarlo pasar entre los dos. &lt;strong&gt;“Así va a darme el tiempo”&lt;/strong&gt;. Enseguida un grupo de chicos volviendo de la escuela, ocupaban toda la vereda y ni quien viniera caminando tenía por donde pasar. &lt;strong&gt;“¿Y ahora? ¿Qué hago?”.&lt;/strong&gt; Pasó por una bajada de un garaje, adelantó el grupo, volvió para la vereda luego enseguida donde había una estación de servicio, porque ya venían dos motoqueros inmediatamente atrás. &lt;strong&gt;“Que bueno que abrió un poco el transito, estoy en el tiempo justo, voy a lograr llegar”.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El todavía estaba lejos del banco y el tiempo corría. Dos lindas chicas con ropas muy cortas hablaban enfrente de una casa. &lt;strong&gt;“Qué bueno es no tener nada o que hacer no, mija?”&lt;/strong&gt;. Pasó por las dos y ellas ni se dieran cuenta.&lt;br /&gt;Ahora estaba complicado. Debería ser inscripción de concurso porque había mucha gente desparramada en la vereda enfrente a un edificio del gobierno. “&lt;strong&gt;Mierda, ahora se complicó. Mejor bajar de una vez y desviar de este pueblo, ya que me sobra un poco de tiempo&lt;/strong&gt;”. El bajó de la bicicleta, fue caminando con ella a su lado, evitando a las personas, hasta pasar por toda la muchedumbre. Subió de nuevo y siguió apurado.&lt;br /&gt;Estaba a una esquina del banco, la vereda estaba libre ahora, el iba muy rápido. Pero, imprudentemente, dobló la esquina sin mirar. Del otro lado venía una señora de unos setenta años, caminando despacio. Al dar de cara con la señora, el se asustó, desvió por reflejo, pero el brazo derecho del manillar agarró el asa de la cartera de la señora. La rozó solamente. &lt;strong&gt;“¡Ufa! Pasé”&lt;/strong&gt;. Continuó su paso rápidamente, siquiera miró para tras. “¿Por qué nadie abre espacio, no se dan cuenta que yo estoy apurado?”. Dio una acelerada de media cuadra y alcanzó el banco aún abierto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El tercero hombre andaba en bicicleta por la calle concurrida y agitada. Estaba apurado, andaba rápido y necesitaba eludir todo el tiempo a las personas. La calle estaba llena y quieta el transito, pasaban muchos motoqueros por los corredores que dejaban los autos, tenia que ir por la vereda mismo. Mientras andaba, callado y concentrado, seguía pensando, sin decir una palabra:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Cinco minutos hasta que el banco cierre, jefe imbécil, hace la cagada y yo tengo que arreglarla”.&lt;/strong&gt; El arrancó concentrado, decidido. No podría atrasarse, podría perder el empleo. Delante de el una mujer no lo veía llegando por detrás de ella y en la dirección contraria un hombre de uniforme percibió la situación y se abrió para dejarlo pasar entre los dos. &lt;strong&gt;“Sí, abra espacio mismo si no yo paso por encima, otário&lt;/strong&gt;”.Enseguida un grupo de chicos volviendo de la escuela, ocupaban toda la vereda y ni quien viniera caminando tenía por donde pasar. “&lt;strong&gt;Manga de mocosos atorrantes, ¿no tienen nada más para hacer no? Desubicados, ¡ocupan la vereda toda!”.&lt;/strong&gt; Pasó por una bajada de un garaje, adelantó el grupo, volvió para la vereda luego enseguida donde había una estación de servicio, porque ya venían dos motoqueros inmediatamente atrás. “&lt;strong&gt;¡Imbéciles! Si no estuviera el tránsito justo abierto un rato, yo iría a pegarles a esos chicos&lt;/strong&gt;”.&lt;br /&gt;El todavía estaba lejos del banco y el tiempo corría. Dos lindas chicas con ropas muy cortas hablaban enfrente de una casa. &lt;strong&gt;“¡Putas! ¿Eso es ropa para usar en la calle? Apuesto que están allí para levantarse al primer atorrante que aparezca&lt;/strong&gt;”. Pasó por las dos y ellas ni se dieran cuenta.&lt;br /&gt;Ahora estaba complicado. Debería ser inscripción de concurso porque había mucha gente desparramada en la vereda enfrente a un edificio del gobierno. &lt;strong&gt;“¿Que mierda es esa? ¿Por que esa gente no hace una cola derecho y deja espacio para quien tiene cosas que hacer? Voy a pasar por el medio de ellos y ellos que se jodán. Mierda, es mucha gente, y no hay por donde pasar en la calle. ¡Puta madre, voy a tener que pasar caminando!”.&lt;/strong&gt; El bajó de la bicicleta, fue caminando con ella a su lado, evitando a las personas, hasta pasar por toda la muchedumbre. Subió de nuevo y siguió apurado. &lt;strong&gt;“¡Este pueblo imbécil me jodió!”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Estaba a una esquina del banco, la vereda estaba libre ahora, el iba muy rápido. Pero, bien en la esquina, una señora de unos setenta años miraba para el otro lado, rezongando, parecía que estaba reclamando a alguien que ya estaba lejos. En el momento en que el tercer ciclista pasaba al su lado, ella se dio vuelta de repente y el brazo derecho del manillar de la bicicleta enganchó en la asa de la cartera y la rompió. La cartera se abrió y se esparció todo por la calle. La señora perdió el equilibrio y cayó sentada. El muchacho de la bicicleta dobló la roda, cayó y golpeó su hombro en una columna y se raspó el rostro. &lt;strong&gt;“¡Puta que lo parió, vieja maldita! ¿Quien dobla para atrás, así, de pronto, en una esquina?”.&lt;/strong&gt; El se levantó, miró la bicicleta, toda doblada. Pasó su mano por el rostro, no estaba sangrando, pero estaba ardiendo. El hombro dolía, pero lograba moverlo. Miró adelante, el banco ya estaba cerrado. &lt;strong&gt;“¡MIERDA! ¡No agarré el banco abierto! Ahora estoy jodido. Esa vieja… ¡cuánta gente imbécil hay en esta ciudad!”.&lt;/strong&gt; La señora estaba sentada en el piso, pero parecía bien. Las cosas de la cartera, todas desparramadas. &lt;strong&gt;“Mira mi bicicleta toda rota. Putz... mira la pobre vieja imbécil. Ni siquiera sabe lo que pasó.”.&lt;/strong&gt; Entonces él fue hasta la señora, la ayudó a levantarse y empezó a recoger las cosas de la cartera en el piso. La señora sonrió, agradeció, pidió perdón por haberse puesto en su camino. El tercer ciclista sonrió, una sonrisa bien amarilla, se disculpó también. &lt;strong&gt;“Pobre vieja”.&lt;/strong&gt; Agarró su bicicleta rota y agarró el camino de vuelta, con la bicicleta en el hombro, resignado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Un niño vio todo desde el lado de adentro de una vidriera de una tienda que quedaba justo en aquella esquina, mientras esperaba por su padre. Al llegar y ver toda aquella confusión: un muchacho con la bicicleta rota y una señora con la cartera rasgada, el padre preguntó:&lt;br /&gt;“¿Qué pasó, hijo?”&lt;br /&gt;“Tres hombres en bicicleta pasaran y chocaran con la viejita, papá. Pero solo ese último paró y ayudó. Y él fue el único que se lastimó, coitado. Él es el más gente.”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-5392090677166079055?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/5392090677166079055/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=5392090677166079055&amp;isPopup=true' title='1 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/5392090677166079055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/5392090677166079055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2007/06/los-tres-ciclistas-verso-em-espanhol-de.html' title='Los tres ciclistas'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-116086173446744228</id><published>2006-10-14T18:34:00.000-03:00</published><updated>2006-10-14T18:35:34.490-03:00</updated><title type='text'>Descartável longa vida</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Quando tudo começa, nos planejam muitas coisas e muito tempo para que tudo aconteça. Nós nem temos consciência ainda e as estatísticas já sabem mais da nossa expectativa de vida do que nós mesmos. Enquanto as nossas expectativas de vida giram em torno de um colo e um berço, a oficial gira em torno dos setenta anos. Idade, poucos meses. Expectativa de vida, setenta anos. Assim começo a justificativa da minha existência. E seu fim.&lt;br /&gt;Logo alguns poucos anos de sinceridade passam e passamos a fingir não mais querer as coisas a que recorremos nos momentos difíceis. Naqueles primeiros anos, quando somos honestos e diretos, choramos por aquilo que mais precisamos no momento. Seja leite, colo, sono ou uma bunda limpa. Mas logo depois dos tais primeiros anos, somos ensinados a não reclamar por tudo o que queremos. Nem sequer pedir. E finalmente aprendemos a renegar algumas coisas até que seja insuportável a sua falta. E foi por isso que você fez o que fez.&lt;br /&gt;Desde o primeiro dia te amei. Amiga de amigos, sempre a conheci de vista, e nessa vista te amei à primeira. Naturalmente um dia você virou minha amiga de primeiro grau e passamos tempos e momentos juntos até você me amar. E a partir desse dia, me renegou. Por motivos que não importam aqui como não importavam na época, você não me queria como seu amor.&lt;br /&gt;Dias sem me ver, sem pensar em mim, vivia sua vida tranqüila com a segurança inconsciente de ter um refúgio no coração que sofria para te acolher. Teve amigos, parceiros, paixões e um amor. Namorados, amantes e um amor. A todos você deu mais tempo e menos confiança do que a mim. Mais dedicação e menos carinho. Você nunca se preocupou em cultivar as relações, por isso apenas a minha sobreviveu. Ficou em mim um carinho petrificado, um fóssil de amor eterno. Mas que sempre correspondia quando você pedia refúgio.&lt;br /&gt;Das vezes em que renegou o meu querer, a que mais doeu foi quando amou outro homem. Ele era ingênuo e se permitiu também lhe amar. Com ele você foi natural e honesta em seu amor como era em nossa amizade. Penso agora se teria bastado se seu amor viesse antes de nossa amizade, se assim estaríamos juntos. Caso tivesse lhe oferecido a sedução e não a cumplicidade, teríamos um futuro nesse presente? Caso tivesse despertado seu amor antes do seu carinho, teria nosso amor durado em chama e não em carvão? Caso eu quisesse seu corpo antes da sua alma, estaríamos presos hoje pela mão e não pela intenção?&lt;br /&gt;Mas como de costume, você não se preocupou em cultivar o seu amor por aquele homem. Julgou ser fato o que era opinião. Julgou ser instituição o que era circunstância. Julgou ser luz do sol o que era luz da fogueira. E deixou o amor morrer. E o homem que você amou, tinha a sorte e a coragem de deixar de te amar. Talvez por isso você o tenha amado, talvez por isso você tenha sofrido. Por isso que doeu tanto, ele foi o único homem por quem você sofreu. Em sua vida você beijou tantos, abraçou tantos, com tantos teve paixão, com dois teve amor e com um apenas teve sofrimento. Percebi então que preferia seu sofrimento ao seu carinho.&lt;br /&gt;Seu sofrimento diz que você havia perdido algo importante. Seu sofrimento elevava o seu amor por ele acima do meu. A coragem desse homem de dispensar o seu amor, tornou seu amor por ele maior. Eu, em minha covardia, nunca vou poder igualar essa importância inatingível por outros meios que não o da falta. Nunca conseguiria dispensar sua companhia, nem mesmo que assim superasse esse rancor corrosivo de ser seu segundo amor em importância. Nessa oposição terrível e inevitável da vida, o que mais me suporta é o que mais me machuca. Por isso dói tanto o sofrimento que vejo em você por outro homem. Outro amor eu poderia suportar. Mas que outro homem seja motivo de sua desgraça, me mostra, com a nitidez que o lamento nos traz, que eu giro em torno de uma estrela presa na órbita de outro astro, maior em sua dignidade e gravidade.&lt;br /&gt;Mas mesmo nesse momento de inveja e rancor, pude reconhecer meu lugar e minha função e te acolher em seu desassossego. Cuidei de você, enxuguei suas lágrimas, te abracei com tanto amor, que achei que ele era suficiente para nós dois. Mas como das outras vezes, antes e depois, seu amor relapso prevaleceu. Você se curou e eu voltei a sentir sua falta. Você se foi e eu voltei a ficar em modo de espera. De esperar as dificuldades da sua vida lhe trazerem até o meu conforto. Passei a vida assim, orando para que tudo estivesse bem com você, mas vivendo pelos momentos em que sua única saída era recorrer ao meu amor. Torcendo para que você caminhasse sempre para frente, mas vivendo pelos momentos que eu tinha que lhe levantar.&lt;br /&gt;Assim se passaram os anos de minha vida, um sub-produto da sua. Eras de espera para minutos de amor autruísta. Mil auroras para uma alvorada. Mil paixões dispensadas para um amor cultivado.&lt;br /&gt;Vivi assim, nesse amor do sacrifício e da certeza. Aceitei as suas ausências por entender as razões que regem o amor sublime. Como o bebê que renega o colo, até que o chão esteja quente demais para andar. Como o adolescente que renega o abraço da mãe, até que a catapora o impeça de abraçar qualquer outro. Como o irmão que renega o amor fraterno, até a morte dos pais. Como tudo o que é ingênuo, o amor sublime é inconsciente. Assim você me usou, como esse alimento que não estraga e por isso pode ser esquecido até o momento em que a fome voltar.&lt;br /&gt;Agora tenho já setenta anos e você acaba de morrer. Não morreu em meus braços, mas também essa é a única queda que eu não poderia lhe levantar. Como eu não seria útil como de todas as outra vez, você não me procurou. E por isso te entendo, te perdôo, como sempre fiz. Mas agora já não tenho a quem cuidar, meu amor antes tão generoso, agora vai se tornar egoísta, pois não tem mais os momentos de socorro pelo qual vivia. Nunca vivi à sua memória, mas sempre à espera da próxima necessidade. Vivi para te ajudar, com esse amor que não estraga, sempre te esperando. Agora esse amor acabou e o que sobrou não tem mais utilidade. Tudo o que restou, tudo o que sou, é um recipiente vazio e seco. Sem dono, nem uso. Por isso tenho esse revólver em minha mão, pronto a disparar uma bala em minha cabeça. Faço jus à minha vida, acabando com ela. Minha morte, pelas minhas próprias mãos, nada mais é do que coerência à tudo o que sempre acreditei. Existi para o amor e atendi aos seus chamados. Sempre. Certo. Agora tudo o que restou já serviu ao seu propósito. E assim, chego ao dia de conciliar as minhas expectativas com as das estatísticas oficiais. Expectativa de vida, setenta anos. Sem mais utilidade, meu destino é o lixo. Adeus.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-116086173446744228?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/116086173446744228/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=116086173446744228&amp;isPopup=true' title='19 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/116086173446744228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/116086173446744228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2006/10/descartvel-longa-vida.html' title='Descartável longa vida'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-115783989560940632</id><published>2006-09-09T19:09:00.000-03:00</published><updated>2006-09-09T19:11:35.636-03:00</updated><title type='text'>O homem que jogou a bomba</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Todo dia aquele pensamento aparecia no exato momento em que saía para a rua. Algo estava errado no modo como ele sentia, via, encarava o mundo. Dentro de casa era um refúgio, uma solidão, apenas momentos de silêncio, e assim, de sinceridade. Mas no momento em que via o mundo girando, se perdia. Não sabia o que deveria sentir, não sabe o que deveria fazer, o que deveria pensar. Muitos tentavam dizer a ele como ser e agir, mas ele não mais dava crédito. Já não era mais feliz. Foram bons os anos em que foi feliz apenas com o orgulho próprio por seu trabalho. Foram poucos os meses em que foi feliz apenas correspondendo ao que lhe pediam.&lt;br /&gt;Esses foram aqueles primeiros meses após o fim da guerra. Sua missão solitária e bem-sucedida, foi chamada de heróica. E assim ele acreditou por algum tempo. Veterano do exército, exímio em suas capacidades técnicas, cego e determinado em sua obediência hierárquica. Cumpriu sua missão, soltou uma bomba de milhões de dólares, no principal centro urbano, capital política e estratégica do inimigo e ainda consegui volta a salvo. Depois de matar dois milhões de vidas, conseguiu salvar a sua. Um herói. Um único homem acabara com a guerra.&lt;br /&gt;Voltou para casa apenas com o sentimento do dever cumprido, mas foi recebido como ídolo e exemplo. Recebeu homenagens, festas e prêmios. Recebeu flashes, perguntas e galanteios. Recebeu jornalistas, fãs e declarações. Recebeu tanto que se assustou. Nunca foi um homem de vaidades. Ficava feliz do reconhecimento à sua carreira, mas esse sendo seu único orgulho, tratou de o mais rápido possível voltar ao que fazia mais sentido, sua carreira. Cargo de prestígio e pouco trabalho, pediu que fosse fora de seu país. Nas homenagens, queria as medalhas, não as festas. Queria a saudação do presidente, não o seu discurso inteiro. Então passaram-se os meses de fama e vieram os anos de orgulho.&lt;br /&gt;Mais dez anos trabalhou com dedicação e compromisso ao seu exército. Não precisava mais agir como lhe pediam, tinha a felicidade da pessoa realizada. Satisfeito com sua performance durante a vida que lhe foi oferecida. Os que eram próximos admiravam seus feitos e sua conduta. Sua mulher lhe queria bem. Seu filho o idolatrava, virou diplomata e morava em um longínquo país. Mas tudo bem, tinha orgulho dele e da imagem e dos ensinamentos que lhe passara. Nesses anos foi genuinamente feliz e não havia dúvidas em sua vida. Então se aposentou. E a rotina com alguém que amava foi minando suas ilusões.&lt;br /&gt;Vivia numa boa casa, com sua mulher, numa vizinhança tranqüila, onde todos sabiam de seu passado heróico e o respeitavam por isso, mas não mais do que respeitavam qualquer outro vizinho gentil e honesto. Passavam muito tempo dentro de casa, convivendo, conversando, observando e amando sua mulher. Não foi nada do que ela disse especifica ou diretamente, nem mesmo insinuara ou nenhuma postura diante de assuntos próximos. Mas observando sua mulher e ele começou a se arrepender de ter tirado cada uma das milhões de vidas cumprindo sua missão.&lt;br /&gt;Não chegava nem a contestar, julgar justos ou não os motivos. Na verdade, nem passava pela sua cabeça os motivos que levaram seu exército e sua nação e mandá-lo para aquela missão e acabar com a guerra. Não se preocupava em imaginar porque tantas pessoas, muitas pessoas boas e sensatas, tinham orgulho e aprovavam o que ela havia feito, do modo que ele havia feito. Não importavam os motivos, ele agora sentia o peso de ter acabado com a historia de tantas pessoas.&lt;br /&gt;Sua mulher foi a única pessoa que o amou do modo mais puro e profundo. Mesmo seu filho o tinha mais como uma imagem do que como uma pessoa. Sua mulher o conhecia bem, gostava dele pelo modo como agia, como sentia e como era. Mas ela nunca o considerou errado como ele mesmo se considerava agora. Ela nunca o julgou como ele mesmo se julgava agora. Por isso não entendia porque olhava sua mulher e via arrependimento. Isso o incomodou por um tempo. Até o dia em que não tinha mais dúvidas que estava profundamente arrependido de ter assassinado milhões de pessoas. Quando assumiu isso, passou a ter em sua casa então o único lugar do mundo onde tinha paz. Lá havia alguém que o admirava pelo que ele era antes de jogar a bomba. E só. Era abrir a porta e não sabia mais como lidar com o mundo.&lt;br /&gt;Tudo o que os outros conheciam dele era fruto de algo que ele não queria ter feito. Saia de casa e entrava num mundo de névoas e pessoas sem rosto. Ouvia e repetia frases sem sentido, sem motivo ou sinceridade. Não havia intenção alguma em qualquer coisa que fazia. Não havia mais vontade nas obrigações do dia-a-dia. Fazia o que sabia que tinha que fazer para manter sua casa funcionando como sempre e nada mais. Era gentil com as pessoas, para que elas continuassem sendo gentis. Não queria problemas, não queria novidades, não queria aprofundar relações, nem boas ou más surpresas. Queria apenas voltar para casa. O que faz um homem quando percebe que não teve vida? Não se considerava uma mentira, era pior que isso. Se considerava uma verdade dos outros. Ou seja, não existia. Não que ela tenha fingido ser algo que não era. Ele simplesmente foi algo que não era ele. Sua vida parou no momento em que jogou a bomba e então o mundo roubou sua vida. E agora que através de sua mulher ele a havia achado de novo, ele não tinha mais a energia para viver. Ao menos não fora de sua casa. Como tantos outros que vivem no cotidiano do mundo, era homem de verdade apenas dentro sua casa, quando o amor sincero de uma mulher o fazia como tal. Mas percebia e assumia isso apenas agora, já no fim da vida. Era um homem de caráter e que conhecia as armadilhas óbvias da vida. Fugiu da vaidade, da fama, da bajulação, do seu próprio ego. Mas ao querer afirmar seu caráter, confundiu o quer era o certo para todos com o que ele era de fato. Correspondeu a todos, inclusive à sua mulher, mas não ao homem que ela amava.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-115783989560940632?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/115783989560940632/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=115783989560940632&amp;isPopup=true' title='10 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/115783989560940632'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/115783989560940632'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2006/09/o-homem-que-jogou-bomba.html' title='O homem que jogou a bomba'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-115635677373570490</id><published>2006-08-23T15:10:00.000-03:00</published><updated>2006-08-24T11:16:12.080-03:00</updated><title type='text'>O homem que sabia que ia ganhar na loteria</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Nasceu, cresceu, estudou e descobriu que ganharia na loteria. Foi num dia qualquer que descobriu. “Um dia vou ganhar na loteria e preciso me preparar para isso”. E começou sua vida de preparação.&lt;br /&gt;Cada passo dado era pensado considerando o que o prepararia melhor para usar o dinheiro que ele ia ganhar. A descoberta foi logo antes do vestibular, o que foi muito bom, pois ele estava na dúvida entre medicina e educação física. Então escolheu Economia, afinal precisava entender de finanças para saber o que fazer com tanto dinheiro que teria que cuidar. A faculdade passou normalmente, sabia que não seria ali que ganharia, sabia que teria que estar mais maduro. Fez estágio em bancos, financeiras, fundos de investimentos e até em uma casa de câmbio, para se familiarizar com Euros e Dólares. Era muito dinheiro para ficar tudo em Real.&lt;br /&gt;Gastava bem, não economizava, vivia bem. Sabia que não precisava guardar dinheiro para o futuro. Logo se formou e percebeu: a partir de agora, poderia ganhar na loteria a qualquer momento, então entrou num estado de alerta permanente. Ficou com o emprego no fundo de investimento. Lugar ideal para quem um dia teria muito dinheiro.&lt;br /&gt;Ele já tinha toda uma rotina para jogar. Só jogava quando o prêmio acumulasse para mais de dez milhões. Não valia a pena gastar seu destino em um milhão ou dois. Quando o prêmio chegava a trinta, quarenta milhões, ficava ansioso. Imagina. Além do que ele já havia feito todos os planos para o seu dinheiro, e se fosse menos de dez milhões não daria certo.&lt;br /&gt;Não era ganancioso, tinha apenas aceito o destino de que ganharia na loteria. Assim seus planos eram bem autruistas. Para si, guardaria dois milhões. Investiria em fundo conservador, de renda fixa. E viveria dessa renda. A trataria como um salário, não poderia gastar além do que esses vinte mil por mês pudessem pagar. Viveria bem, seria rico, mas não poderia gastar um milhão em um Ferrari, por exemplo, mesmo que tivesse esse um milhão sobrando. Com essas recomendações também daria dois milhões aos pais e dois à irmã. Ainda decidiu, como ninguém é de ferro, que a família toda teria um milhão para dividir em luxos. Com isso teria sete milhões para sustentar ele e a família pela vida toda. E todo o resto ele doaria para instituições filantrópicas, ONGs, fundações. Por isso não queria ganhar menos de dez milhões. Doar três milhões era o mínimo que considera viável em seus planos. Já tinha até pensado em algumas das entidades que ajudaria. Não queria ajudar muitas entidades, dando pouco para cada uma. Escolheria duas, três, não muito mais e doaria milhões para cada. Escolheu algumas com bons projetos, grandes, significativas e eficientes. Talvez não doasse tudo de cara, guardasse por cinco, dez, trinta anos até achar que era a hora de doar. Talvez fundasse ele mesmo uma instituição com bons projetos. Talvez até investisse esse dinheiro, comprasse uma boa idéia ou uma nova empresa com boas perspectivas. Mas todo lucro que fosse gerado fora dos sete milhões iniciais, continuaria sendo para ser doado. Já havia até decidido por guardar o dinheiro em contas separadas. Aliás, seu plano incluía três contas. Uma com o dinheiro das doações, que ele preferia chamar de “Investimento Social”, outra com os dois milhões que lhe gerariam renda, que seriam intocáveis e outra que receberia a renda-salário, que seria a conta que ele movimentaria no dia-a-dia. Estava tudo planejado.&lt;br /&gt;A todos tratava com a confiança e segurança de quem não tem nada a temer na vida. Era bom com todos, voluntarioso nos empréstimos, pois sabia que aquele dinheiro não lhe faria falta a longo prazo, mesmo que fizesse na hora. Por conta disso vivia sem nenhum luxo e pouco conforto, bem menos do que poderia se dar direito com o salário que recebia. Todo o dinheiro que recebia ficava entre parentes, amigos, vizinhos, conhecidos de conhecidos de parentes distantes. Muitos empréstimos a fundo perdido, doações, presentes, ajudas. Assim atraiu alguns parasitas, mas não se importava. Havia um primo do interior que se mudou para a capital, praticamente às custas dele. Pedia dinheiro tão freqüente e regularmente que ele logo decidiu pagar ele mesmo o aluguel, diretamente com o proprietário. Fora empréstimos um pouco maiores de tempos em tempos, que o primo chamava de investimentos, pois vivia de ter idéias mirabolantes de como ganhar dinheiro pro resto da vida, só precisando de um pequeno capital para começar. O primo não era má pessoa, mas era preguiçoso, metido a esperto e um tanto folgado. Por isso sempre pensava que teria que dar um salário para o primo, pura e simplesmente pela praticidade e conveniência. Mas isso não incomodava, sempre soube lidar bem com as pessoas. Pessoas de bem ou de mal. Tinha muita consciência e planejamento do uso do seu dinheiro. Não era ingênuo ou burro, sabia reconhecer trambiqueiros e tinha experiência em lidar com dinheiro, transferências, contratos, procurações e bancos. Sabia que o dinheiro que ganharia teria exatamente o destino que planejara.&lt;br /&gt;Pensava muito também na sua vida amorosa. Ele esperava conhecer a mulher da sua vida antes de ganhar na loteria. Não só pelo receio de que algum mulher o iludisse de olho no dinheiro, mas também, e principalmente, porque sonhava no dia em que diria para a mulher, acostumada com sua vida de classe média, que havia ganho na loteria. De surpresa, a levaria para jantar no restaurante mais caro, com limusine, jóias e luxos. Uma noite de luxo, uma noite de mais de cinco mil reais. Para só no fim da noite dizer porque queria e podia gastar tanto. Sonhava com o dinheiro e como ele faria feliz as pessoas à sua volta.&lt;br /&gt;Assim vivia bem. Não tinha dinheiro, não tinha grandes realizações, mas era tranqüilo, seguro e feliz. Anos passaram e a certeza não diminuía. Fez boa carreira, sabia muito bem aplicar grandes somas de dinheiro e virou queridinho de bilionários que eram clientes do fundo que trabalhava, assim virou queridinho do chefe também. Subiu bastante na empresa, multiplicou seu salário e continuava pobre. Vivia no mesmo apartamento pequeno, comia nos mesmos restaurantes por quilo, freqüentava os mesmo programas culturais gratuitos. A única diferença era que agora ajudava muito mais gente, a única diferença era que agora fazia diferença na vida de muito mais gente.&lt;br /&gt;Casou, teve filhos, poucos. Esperava o prêmio da loteria para poder sustentar todos que pretendia ter. Nunca contou à mulher que iria ganhar na loteria. Ainda sonhava com a noite especial em que contaria isso à ela. Assim, de ano em ano, a aposentadoria chegou. Finalmente entendera, a aposentadoria era o momento ideal para ganhar na loteria. Maduro, grande conhecimento acumulado e tempo livre. Talvez por perceber isso tenha aposentado tão cedo, logo na primeira oportunidade. Continuava jogando apenas nos prêmios acumulados, mas, já estável, com os pais já falecidos, mudou seus planos. Agora noventa por cento do dinheiro seria para a conta do investimento social. Talvez até cem porcento, afinal a aposentadoria lhe era suficiente, em seu tímido modo de vida.&lt;br /&gt;Quando chegava aos oitenta anos, sua certeza no prêmio da loteria mais firme do que nunca, adoeceu. Uma doença no sangue, sem cura. Alguns meses viveu feliz, mas com uma pequena lamentação do azar que teve, morrendo antes de ganhar na loteria. &lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-115635677373570490?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/115635677373570490/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=115635677373570490&amp;isPopup=true' title='20 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/115635677373570490'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/115635677373570490'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2006/08/o-homem-que-sabia-que-ia-ganhar-na.html' title='O homem que sabia que ia ganhar na loteria'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-115600702324183777</id><published>2006-08-19T14:01:00.000-03:00</published><updated>2006-08-19T14:03:43.260-03:00</updated><title type='text'>Eu me calo nessas palavras</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;Não foi para te dizer&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Como eu gosto de você&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Que te escrevo minha fuga&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Desse momento de luta&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;Só por medo de te ver&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Aqui te obrigo a me ler&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Com cada palavra muda&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;É claro que não me escuta&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;Sofro minha covardia&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Me orgulha essa tristeza&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;É meu pão de cada dia&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;Se você correspondesse&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Perderia toda beleza&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;No momento que eu morresse&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-115600702324183777?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/115600702324183777/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=115600702324183777&amp;isPopup=true' title='6 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/115600702324183777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/115600702324183777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2006/08/eu-me-calo-nessas-palavras.html' title='Eu me calo nessas palavras'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-115514177102443740</id><published>2006-08-09T13:38:00.001-03:00</published><updated>2006-08-09T13:42:51.046-03:00</updated><title type='text'>A menina dos momentos especiais</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Num dia comum, aquele menino passaria o dia esperando, a noite se divertindo e dormiria cansado. Mas foi um dia diferente e aquele menino acabou indo dormir sorrindo. E agora conto como foi esse dia, do momento em que acordou pensando ao momento em que dormiu sorrindo.&lt;br /&gt; O dia começou estranho logo cedo, quando mudou seus planos. Havia marcado há quase uma semana de sair com uma amiga nesse dia. Seria uma noite divertida, de companhia e prazer. Mas o menino tinha acordado estranho, diferente. Naquela noite, não queria mais da companhia e do prazer comuns, dos que vinha tendo há tanto tempo e com os quais se acostumara. Não queria uma noite, queria um momento. Mais do que companhia, queria sorrisos, mais do que prazer, queria carinho. Mais do que tudo isso, queria estar livre, aberto aos momentos que a vida nos dá, queria sorrir pela felicidade do mundo. Passou o dia pensando, como num dia diferente e não esperando, como num dia comum. E para isso saiu sozinho.&lt;br /&gt;A noite teria que começar assim, saindo sozinho, para não se fechar em si. Não queria sair com alguém com quem teria que dizer palavras rotineiras, quase obrigatórias, não queria dizer as palavras de sempre. Queria que tudo o que dissesse fosse espontâneo e sincero e direto. E saindo sozinho, só daria palavras a estranhos, essas estranhas pessoas com as quais nos preocupamos menos em sermos julgados.&lt;br /&gt;Então a noite continuou e foi passando, tranqüila, mas não comum. Era uma noite especial. E o que ela tinha de especial o menino percebeu em um sorriso. Um sorriso lindo e sincero, de uma menina linda e espontânea. Foi para isso que saiu ao mundo aquela noite, para ver o que o mundo tinha de lindo, de carinho, de espontâneo, de sincero. E o que o mundo tinha de belo naquele momento era a tal menina e seu sorriso.&lt;br /&gt;A noite deixou de ser lugar e passou a ser momento. Aquele menina impressionou o menino. Não havia mais nada naquele momento a não ser o que de especial pode nos dar o mundo quando o deixamos livre dentro de nós. Era uma menina que impressionava, fascinava, intimidava e atraia, ofuscava e convidava, era uma menina linda e especial. E o menino entendeu de onde vinha aquela sensação estranha que tinha desde que acordara. Desde manhã já sentia esse sorriso contido, que pôde soltar agora. Encontrara a menina que transformava dias comuns em momentos especiais.&lt;br /&gt;A esse menina, ele disse todas as palavras que ela merecia, que era apenas a tradução do que passava pela sua alma a cada momento. Não tinha como ser diferente com aquela menina. Não pensava nas conseqüências, nas repercussões, nas reações. Não pensava no que deveria dizer para que a menina percebesse nele o mesmo momento especial. Com aquela menina não existiam joguinhos, frases prontas, manipulações. Impossível não ser espontâneo, sincero, direto e honesto diante daquele sorriso.&lt;br /&gt;E apenas isso, ser honesto como um sorriso, foi o suficiente para tornar aquela noite um momento, aquele momento especial. Como em suas palavras, não esperava nada em troca dessa vontade de fazer a menina se sentir bem, bem para poder continuar sendo essa menina que transformava dias comuns em momentos especiais. Então o momento acabou e a noite voltou. A menina se foi e o menino voltava. Depois de tantos anos dormindo cansado, o menino foi dormir sorrindo. E isso bastava, mais nada esperava, mais nada queria. Bastavam apenas o sorriso e o carinho, mais importantes do que a companhia e o prazer. Bastavam apenas os momentos, mais importantes do que as noites juntos. Bastava ao menino saber que uma alma tão boa existia no mundo, tornando cada noite de cada lugar, um momento especial de gentileza.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-115514177102443740?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/115514177102443740/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=115514177102443740&amp;isPopup=true' title='10 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/115514177102443740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/115514177102443740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2006/08/menina-dos-momentos-especiais_09.html' title='A menina dos momentos especiais'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-115383620621332458</id><published>2006-07-25T11:01:00.000-03:00</published><updated>2006-07-25T11:24:33.290-03:00</updated><title type='text'>Os três ciclistas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Um homem andava de bicicleta pela rua movimentada. Estava com pressa, andava rápido e precisava ficar desviando das pessoas. A rua estava parada de trânsito passava muito motoqueiro pelos corredores, teria que ir pela calçada mesmo. Enquanto andava, quieto e concentrado, seguia pensando, apenas pensando sem dizer uma palavra:&lt;br /&gt;“&lt;strong&gt;Quinze minutos até o banco fechar, preciso ir rápido e tá cheia a rua, vou ter que tomar cuidado&lt;/strong&gt;”. Ele partiu concentrado, determinado. Não poderia se atrasar, poderia perder o emprego. A frente uma mulher não o via chegando por trás e na direção contrária um homem de uniforme percebeu a situação e abriu espaço para ele passar entre os dois. “&lt;strong&gt;Nossa, o cara abriu pra eu passar, nem precisei diminuir, gente boa esse cara. E bem esperto de perceber a tempo&lt;/strong&gt;”.&lt;br /&gt;Em seguida um grupo de moleques voltando da escola, ocupavam a calçada toda e nem quem vinha a pé teria por onde passar. “&lt;strong&gt;É, acho que vou ter que ir pra rua um pouco&lt;/strong&gt;”. Desceu numa guia rebaixada de uma garagem, passou pelo grupo, voltou para a calçada logo em seguida onde era um posto, porque já vinham dois motoqueiros logo atrás. “&lt;strong&gt;Como era bom na escola, quando eu podia voltar para casa despreocupado assim, nada importava e eu mal me dava conta do que acontecia a minha volta&lt;/strong&gt;”.&lt;br /&gt;Ele ainda estava longe do banco e o tempo corria. Duas lindas meninas com roupas bem curtas conversavam em frente a uma casa. “&lt;strong&gt;Caramba, bem que eu podia ter tempo agora, hein? Nossa, que beleza. Não saberia nem em qual das duas chegar&lt;/strong&gt;”. Passou pelas duas e elas nem se deram conta.&lt;br /&gt;Agora estava complicado. Devia ser inscrição de concurso porque havia muita gente espalhada na calçada em frente a um prédio do governo. “&lt;strong&gt;Putz, de onde surgiu esse monte de gente? Acho que dá pra passar ali no... não, pela rua... não, aqui não dá. Bom, vou ter que descer da bike mesmo&lt;/strong&gt;”. Ele desceu da bicicleta, foi andando com ela ao seu lado, desviando das pessoas, até passar por toda a multidão. Subiu de novo e segui apressado.&lt;br /&gt;Estava a uma esquina do banco, a calçada estava livre agora, ele ia bem rápido. Mas, imprudentemente, virou a esquina sem olhar, do outro lado vinha uma senhora de já seus setenta anos, caminhando devagar. Ao dar de cara com a senhora, ele assustou, desviou no reflexo, mas o braço direito do guidão pegou na alça da bolsa da senhora. De raspão, de leve. “&lt;strong&gt;Caramba, que merda eu fiz!&lt;/strong&gt;”. Quase desequilibrou, parou logo adiante para não cair e olhou para trás. “&lt;strong&gt;Ah, pelo menos só pegou na bolsa, não aconteceu nada. Quase, nossa. Nem caiu a bolsa, mas ta tudo bem. Caramba, to atrasado, preciso ir!&lt;/strong&gt;”. Subiu na bicicleta novamente e deu uma acelerada de meio quarteirão e alcançou o banco ainda aberto.&lt;br /&gt;Um segundo homem andava de bicicleta pela rua movimentada. Estava com pressa, andava rápido e precisava ficar desviando das pessoas. A rua estava parada de trânsito passava muito motoqueiro pelos corredores, teria que ir pela calçada mesmo. Enquanto andava, quieto e concentrado, seguia pensando, apenas pensando sem dizer uma palavra:&lt;br /&gt;“&lt;strong&gt;Dez minutos até o banco fechar, preciso ir rápido&lt;/strong&gt;”. Ele partiu concentrado, determinado. Não poderia se atrasar, poderia perder o emprego. A frente uma mulher não o via chegando por trás e na direção contrária um homem de uniforme percebeu a situação e abriu espaço para ele passar entre os dois. “&lt;strong&gt;Assim vai dar tempo&lt;/strong&gt;”.&lt;br /&gt;Em seguida um grupo de moleques voltando da escola, ocupavam a calçada toda e nem quem vinha a pé teria por onde passar. “&lt;strong&gt;E agora? O que eu faço?&lt;/strong&gt;”. Desceu numa guia rebaixada de uma garagem, passou pelo grupo, voltou para a calçada logo em seguida onde era um posto, porque já vinham dois motoqueiros logo atrás. “&lt;strong&gt;Ainda bem que abriu um pouco o trânsito, tô no tempo certo, vou conseguir chegar&lt;/strong&gt;”.&lt;br /&gt;Ele ainda estava longe do banco e o tempo corria. Duas lindas meninas com roupas bem curtas conversavam em frente a uma casa. “&lt;strong&gt;Como é bom não ter o que fazer né, fia?&lt;/strong&gt;”. Passou pelas duas e elas nem se deram conta.&lt;br /&gt;Agora estava complicado. Devia ser inscrição de concurso porque havia muita gente espalhada na calçada em frente a um prédio do governo. “&lt;strong&gt;Merda, agora complicou. Melhor descer logo e desviar desse povo, to um pouco adiantado mesmo&lt;/strong&gt;”. Ele desceu da bicicleta, foi andando com ela ao seu lado, desviando das pessoas, até passar por toda a multidão. Subiu de novo e segui apressado.&lt;br /&gt;Estava a uma esquina do banco, a calçada estava livre agora, ele ia bem rápido. Mas, inconseqüentemente, tentou passar sem diminuir a velocidade entre um poste e uma senhora de já seus setenta anos, caminhando devagar. Na passagem o braço direito do guidão pegou na alça da bolsa da senhora. De raspão, de leve. “&lt;strong&gt;Ufa! Passei&lt;/strong&gt;”. Continuou seu caminho rapidamente, nem olhou para trás. “&lt;strong&gt;Por que esse povo não abre espaço, não tão vendo que eu to com pressa?&lt;/strong&gt;”. Deu uma acelerada de meio quarteirão e alcançou o banco ainda aberto.&lt;br /&gt;O terceiro homem andava de bicicleta pela rua movimentada. Estava com pressa, andava rápido e precisava ficar desviando das pessoas. A rua estava parada de trânsito passava muito motoqueiro pelos corredores, teria que ir pela calçada mesmo. Enquanto andava, quieto e concentrado, seguia pensando, apenas pensando sem dizer uma palavra:&lt;br /&gt;“&lt;strong&gt;Cinco minutos até o banco fechar, chefe imbecil, faz a cagada e eu tenho que consertar&lt;/strong&gt;”. Ele partiu concentrado, determinado. Não poderia se atrasar, poderia perder o emprego. A frente uma mulher não o via chegando por trás e na direção contrária um homem de uniforme percebeu a situação e abriu espaço para ele passar entre os dois. “&lt;strong&gt;É abre espaço mesmo se não passo por cima, otário&lt;/strong&gt;”.&lt;br /&gt;Em seguida um grupo de moleques voltando da escola, ocupavam a calçada toda e nem quem vinha a pé teria por onde passar. “&lt;strong&gt;Bando de muleque vagabundo, não têm mais nada pra fazer não? Bando de folgado, fecham a calçada toda&lt;/strong&gt;”. Desceu numa guia rebaixada de uma garagem, passou pelo grupo, voltou para a calçada logo em seguida onde era um posto, porque já vinham dois motoqueiros logo atrás. “&lt;strong&gt;Imbecis! Se não tivesse aberto o trânsito um pouquinho eu ia descer e dar nesses pivetes&lt;/strong&gt;”.&lt;br /&gt;Ele ainda estava longe do banco e o tempo corria. Duas lindas meninas com roupas bem curtas conversavam em frente a uma casa. “&lt;strong&gt;Vadias! Isso é roupa de usar na rua? Aposto que tão aí pra dar pro primeiro vagabundo que aparecer&lt;/strong&gt;”. Passou pelas duas e elas nem se deram conta.&lt;br /&gt;Agora estava complicado. Devia ser inscrição de concurso porque havia muita gente espalhada na calçada em frente a um prédio do governo. “&lt;strong&gt;Que merda é essa? Por que essa cambada não faz uma fila direito e deixa espaço pra quem tem o que fazer passar? Vou passar no meio e eles que se fodam. Droga, é muita gente, e não tem por onde passar na rua. Cacete, vou ter que passar andando!&lt;/strong&gt;”. Ele desceu da bicicleta, foi andando com ela ao seu lado, desviando das pessoas, até passar por toda a multidão. Subiu de novo e segui apressado. “&lt;strong&gt;Esse povo imbecil me fudeu!&lt;/strong&gt;”&lt;br /&gt;Estava a uma esquina do banco, a calçada estava livre agora, ele ia bem rápido. Mas bem na esquina, uma senhora já com seus setenta anos olhava para o outro lado, resmungando, parecia que estava reclamando de alguém que já estava longe. Bem na hora que o terceiro ciclista passava ao lado dela, ela se virou de repente e o braço direito do guidão da bicicleta enroscou na alça da bolsa dela e rasgou. A bolsa abriu e espalhou tudo pela rua. A senhora desequilibrou e caiu sentada. O cara da bicicleta virou a roda, caiu e bateu com o ombro num poste e ralou a cara. “&lt;strong&gt;Puta que pariu, velha maldita! Quem vira pra trás assim, do nada, numa esquina??&lt;/strong&gt;”. Levantou olhou a bicicleta toda torta. Passou a mão no rosto, não estava sagrando, mas estava ardendo. O ombro doía, mas conseguia mexer. Olhou adiante o banco já fechado. “&lt;strong&gt;MERDA! Não peguei o banco aberto! Agora to fudido. Essa velha, quanta gente imbecil tem nessa cidade!&lt;/strong&gt;”. A senhora estava sentada no chão, mas parecia bem. As coisas da bolsa todas espalhadas. “&lt;strong&gt;Olha minha bicicleta toda zuada. Putz... olha a velha imbecil coitada. Nem sabe o que aconteceu&lt;/strong&gt;”. Então ele foi até a senhora, ajudou a se levantar e pôs-se a recolher as coisas a bolsa no chão. A senhora sorriu, agradeceu, pediu desculpas por ter entrado na frente. O terceiro ciclista sorriu, um sorriso bem amarelo, desculpou-se também. “&lt;strong&gt;Coitada da velha&lt;/strong&gt;”. Pegou sua bicicleta quebrada e pegou o caminho de volta, com a bicicleta no ombro, resignado. &lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Um menino via tudo pelo lado de dentro da vitrine da loja que ficava bem naquela esquina, enquanto esperava o pai. Ao chegar e ver toda aquela confusão, um cara com a bicicleta quebrada e uma senhora com a bolsa rasgada, o pai perguntou:&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;O que aconteceu, filho?”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Três homens de bicicleta passaram e trombaram com a velhinha, pai. Mas só esse último parou e ajudou. E ele foi o único que se machucou, coitado. Ele é o mais legal&lt;/em&gt;”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-115383620621332458?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/115383620621332458/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=115383620621332458&amp;isPopup=true' title='7 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/115383620621332458'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/115383620621332458'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2006/07/os-trs-ciclistas.html' title='Os três ciclistas'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-114978134136799335</id><published>2006-06-23T13:16:00.000-03:00</published><updated>2006-06-23T13:36:40.576-03:00</updated><title type='text'>Encontro na rua</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Caminhando de volta para casa, um início de noite fria, passos repetidos tantas vezes já. A menina de mochila, jeans, tênis rabiscado e caderno na mão voltava do colégio. Com seus dezessete anos, último de colégio, já tinha vaidade há tempo o suficiente para saber o seu efeito nos homens. Lindos cabelos, maquiagem bem feita, roupas casuais, mas bonitas. Sabia se vestir, sabia sorrir, sabia se portar. Era uma garota de cidade grande, uma menina que sabia ser mulher.&lt;br /&gt;O caminho de volta para casa durava uns dez minutos desde que saia do metrô. Tantas vezes feito pela menina, geralmente tranqüilo, por ruas movimentadas e iluminadas. Ela vinha descendo logo o primeiro quarteirão e dentre tantos passantes logo a frente havia um homem de terno, seguramente voltando do trabalho, bem vestido, elegante, por cima do terno usava um sobretudo chumbo e ainda um cachecol cinza em volta do pescoço. Não era alto, mas tinha uma soberania muito grande no modo como andava, ao abrir um pouco o caminho pode ver também que era um moço muito bonito e mais jovem do que imaginara. Não tinha muito mais do que vinte e cinco anos, barba propositalmente mal feita, parecia um daqueles elegantes italianos que se vê nos filmes seduzindo mulheres com pouco mais que um sorriso e um sotaque.&lt;br /&gt;Só que mais a frente a realidade atrapalhou suas rotineiras fantasias. Um grupo de quatro ou cinco moleques, de rua, mal encarados, falando alto, encostados entre um poste e as costas de uma banca de jornais. A menina aprendeu nas andanças pela cidade a reconhecer pequenos marginais entre os tipos que se vê nas ruas. Sabia diferenciar trombadinhas entre indigentes ou apenas garotos muito pobres. Quando estão em grupo fica óbvia a diferença. Falam alto, propositalmente incomodando à todas as outras pessoas, percebe-se neles aquela falta de respeito pelo bem público e orgulho que têm dessa postura de desprezo e o constante desejo que têm de causar medo, de intimidar.&lt;br /&gt;O grupo já havia sido notado pelo homem que andava ligeiramente à frente também. Voltava do trabalho apressado. O bom emprego que conseguira lhe custava muito esforço e sono. Um dia que pudesse voltar tão cedo deveria ser aproveitado. Ainda mais morando sozinho, tantas coisas a arrumar no apartamento e, sonhava, poderia até dormir antes das onze hoje. Agora via aquele garotos à frente, mas não via perigo na situação. A rua ainda estava movimentada, lojas abertas, iluminação. Via também naquele grupo apenas farra. Eles eram muito novos ainda, via-se que não intencionavam nada sério por aqueles lados. Apenas um bando de garotos se enturmando, se afirmando perante os outros, tentando virar homens. Eram muitos e chamando muito a atenção para pequenos furtos e muito novos e num lugar não muito próspero para assalto ou mesmo roubo de carros. Apenas garotos pobres que têm na influência do crime o seu referencial e se divertiam causando medo, intimidando.&lt;br /&gt;Só uma coisa preocupou o homem, a menina de colégio que vinha logo atrás. Via-se que estava com medo, viu os garotos olhando, comentando entre si e apontando para a menina. Muito bonita e muito frágil era aquela menina. Eles não fariam nada grave, mas queria cuidar da menina. Protegê-la, sentia falta de cuidar de alguém que não ele mesmo, cultivava um carinho sem dono. Ele então diminuiu o passo conforme se aproximavam do grupo de moleques. A menina vinha assustada e apressada. Metros antes de alcançarem o grupo, o homem já estava lado a lado com a menina. Ele acertou o passo com ela, ela nem percebeu. Estava preocupada demais com seus medos. Ele deixou-a passar a frente, deu a volta por trás dela e acelerou para ficar ao lado dela novamente, mas agora do lado da rua, onde a maioria dos garotos estava. Quando passavam pelo grupo, se manteve entre a maioria dos garotos e a menina o tempo todo. Do outro lado apenas um dos garotos, que ele encarou enquanto eles passam por onde estava encostado. O grupo ficou para trás, ele diminuiu o passo, deixou a menina ir na frente, apressada e ele ficando cada vez mais atrás, exatamente na direção que ela andava.&lt;br /&gt;Aquele dia o homem terminou o dia completo. Cuidou do que precisava ser feito em casa, dormiu cedo. Lembrou da menina, imaginou dar um beijo em sua testa e deixá-la ser feliz em sua vida tão simples de menina de colégio.&lt;br /&gt;A menina terminou o dia confusa, se sentia um pouco ignorante mas não sabia muito porquê. Não entendia ainda o mundo, não sabia de muita coisa. E o pouco que ela achava que sabia a enganava. Hoje aqueles moleques que eu julguei tanto, não me fizeram nada. E havia um homem bonito e elegante ao seu lado, quando a única coisa que ela queria era que ele fosse grande e mal-encarado para assustar aqueles moleques.&lt;br /&gt;Há muito o que pensar quando temos nossas vidas simples, porque quando elas se tornam complicadas novamente, há muito o que agir.&lt;br /&gt;O caminho de volta para casa é sempre o mais querido. É um momento de reflexão, de transição entre o que ficou para trás, seja o trabalho, o colégio ou outro país. Há encontros que não passam de expectativa. Relacionamentos que não passam de impressões.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-114978134136799335?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/114978134136799335/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=114978134136799335&amp;isPopup=true' title='22 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/114978134136799335'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/114978134136799335'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2006/06/encontro-na-rua.html' title='Encontro na rua'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-114131058352417060</id><published>2006-05-30T16:58:00.000-03:00</published><updated>2006-05-30T17:01:34.586-03:00</updated><title type='text'>Inesperado</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;Surge de repente, em tantas iguais.&lt;br /&gt;Uma flor diferente, me sorrindo.&lt;br /&gt;Dentre tantos aromas especiais,&lt;br /&gt;Surge um com um toque de carinho. &lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Mal avistei, já me acho exclusivo.&lt;br /&gt;Mal a toquei, já a quero para mim.&lt;br /&gt;Em um momento que me sinto vivo,&lt;br /&gt;Vivo um momento que não tem mais fim. &lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;É a pressa e a esperança de um sorriso,&lt;br /&gt;É o medo e a insegurança de um querer,&lt;br /&gt;É tudo o que eu mereço e que preciso. &lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;É a vontade e o desejo de nascer,&lt;br /&gt;É o calor e frescor do paraíso,&lt;br /&gt;É tudo que eu quero ao querer você.&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Como esses momentos passam, como não se deve escrever por promessas ou pedidos.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Há sentimentos que são sinceros por tão pouco tempo que você até duvida que de fato sentiu. Tão pouco tempo duram os sentimentos que não têm sentido ou resposta. Mais fulgaz que uma paixão, é uma paixão declarada e dispensada.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Nada abre mais o coração do que estar livre de paixões escondidas. Ter a coragem de expor o que sente é se livrar de correntes antes que elas te prendam.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-114131058352417060?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/114131058352417060/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=114131058352417060&amp;isPopup=true' title='19 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/114131058352417060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/114131058352417060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2006/05/inesperado.html' title='Inesperado'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-114582788896598729</id><published>2006-04-23T18:29:00.000-03:00</published><updated>2006-04-23T18:31:29.000-03:00</updated><title type='text'>Encontro no supermercado</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Passava o dia inteiro empacotando as compras dos clientes. Ele tinha sido obrigado pela mãe e pela situação a achar algum emprego. Já tinha dezenove anos e a loja de ferragens onde trabalhava faliu. Precisava do dinheiro e ainda pretendia arranjar outro emprego para o fim da tarde ou para noite, vigia ou extra em alguma obra. Mas enquanto isso passava o dia inteiro no supermercado. Quando o movimento ficava tranqüilo ele ainda podia ajudar as donas de casa levando as compras até o carro e ganhar um trocado.&lt;br /&gt;Numa dessas vezes, percebeu, já a meio caminho do carro, que ajudava uma moça muito triste. Uma moça bonita, elegante, aparentemente bem rica, de traços delicados, gestos tímidos, um olhar distante em olhos tristes. Não havia nenhuma lágrima, mas sim uma melancolia profunda. Não havia ânimo, vontade, ação ou reação. Algo que incomodou o rapaz, que o tocou.&lt;br /&gt;A moça achou um trocado na bolsa e deu a ele, esboçando um “obrigado” que nunca de fato saiu de sua boca.&lt;br /&gt;“Obrigado, dona”, disse automaticamente, “pode deixar que eu vou buscar rapidinho, espera um minuto!”, e saiu correndo de volta ao supermercado.&lt;br /&gt;A moça não entendeu nada. Viu o rapaz do supermercado correndo, como se ela o tivesse mandado buscar alguma coisa e rápido.&lt;br /&gt;Antonio voltou correndo com algo na mão. Era um quindim.&lt;br /&gt;“Pronto, dona, o doce que você pediu e o troco”, deu algumas moedas que a moça pegou mais por reflexo do que por vontade.&lt;br /&gt;“Doce? Que doce?”&lt;br /&gt;O rapaz respondeu então, com um sorriso no rosto, um semblante de quem está ajudando alguém. Um sorriso cúmplice, generoso, conselheiro.&lt;br /&gt;“Você me deu dois reais para buscar um quindim, lembra? Você até disse que quando era criança e estava triste por alguma coisa sua mãe saia e comprava um quindim pra você. E dizia ‘Eu te dou o quindim e depois você me dá um sorriso, combinado?”. Agora sempre que tá triste você come um quindim e acaba sorrindo, é inevitável.”&lt;br /&gt;Foi inevitável.&lt;br /&gt;“Pronto, agora já tem o sorriso, guarda ele pra você, pra sempre que precisar!”, e o rapaz correu de volta pro supermercado, sem olhar pra trás.&lt;br /&gt;Voltou a empacotar para outras freguesas. Ele era assim, gostava de fazer as pessoas se sentirem bem. Seus sonhos de ser bombeiro, médico, psicólogo a vida levou embora, mas ele ainda vivia movido por essa vontade de que as pessoas ao seu redor ficassem bem. Tantos gestos generosos fazia que nem lembrava ou reparava mais neles. Sua vida era trabalhar  e ajudar no sustento da mãe e dos irmãos menores.&lt;br /&gt;Passaram alguns meses e continuava no supermercado. Mas agora só até o meio da tarde, depois ia trabalhar como faxineiro num grande prédio de escritórios. Chegavam no fim da tarde, limpavam as garagens, depois do horário comercial, quando todos iam embora, eles subiam, limpando, andar por andar, o prédio todo. Acabava por volta das onze horas. Chegava em casa depois da uma hora da manhã, para estar no supermercado às nove horas. Não tinha tempo livre, nem para pensar nas coisas boas que fazia pela sua vida.&lt;br /&gt;Passaram meses de rotina, de gestos bons, de gestos automáticos, de pessoas cruzando a sua vida e deixando trocados. Na rotina, apareceram figuras recorrentes. Senhoras simpáticas, já quase amigas de conversas leves e cotidianas, donas de casas e domésticas da vizinhança. Entre esses rostos conhecidos estava a moça triste. Aparecia de tempos em tempos, mas nunca mais tão triste quanto a primeira vez. Mais altiva e observadora. Tanto que freqüentemente puxava alguma conversa passando o tempo.&lt;br /&gt;“Qual o seu nome?”&lt;br /&gt;“Antonio”, ele disse.&lt;br /&gt;“Marília, prazer. Acho que vou vê-lo sempre aqui” e saiu sorrindo.&lt;br /&gt;Marília passara os últimos meses fascinada, deslumbrada com a vida e com alguém em especial. Um homem mais jovem, diferente dos que freqüentavam seus ambientes sociais. Um empacotador de supermercado. Mal ousava comentar isso com alguém. Não por medo das reações preconceituosas ou jocosas que certamente viriam, principalmente de seus pais. Mas por vergonha de se sentir assim, frágil, diante de um estranho, e ainda tão mais jovem. Uma moça que se considerava tão madura, vivida, inteligente. Sábia. Sabia como ninguém dos jogos da sedução, conduzir e enrolar os que se interessavam por ela. E todos se interessavam por ela. Sabia ser bela, ser interessante. Nunca houve um homem que a deixasse sem reação. Agora um menino.&lt;br /&gt;Passou os últimos meses se fazendo notar. Sempre com sua beleza discreta, fascinante mas ao mesmo tempo acessível. Nem sempre passava no caixa de Antonio. Mas quando em outros caixas, sempre arranjava um jeito de que fosse vista. Queria se fazer notar, mas que fosse o acaso a proporcionar os olhares se cruzando. Queria mostrar que apreciava o contato com o rapaz, mas sem demonstrar o interesse claro. Queria nutrir no Antonio o interesse por ela, como já fizera com tantos outros, para que, quando demonstrasse seu próprio interesse e tomasse a iniciativa de chamá-lo para sair, fosse um sonho dele se realizando. Queria ser especial.&lt;br /&gt;Escolheu um dia bonito, com pouco movimento, para fazer uma compra especialmente grande. Passou no caixa do Antonio. Como esperado, o rapaz se ofereceu para levar suas compras até o carro. Evidentemente apreciando a companhia da bonita moça rica. Ele puxou assunto dessa vez. Via-se que queria a atenção de Marília.&lt;br /&gt;“Que bom que o sorriso está durando tanto tempo, não?”&lt;br /&gt;“Que sorriso?”, disse sorrindo.&lt;br /&gt;“O sorriso que veio com o quindim que lhe trouxe. Você se lembra não?”&lt;br /&gt;Marília se lembrava, claro. Lembrava a toda manhã até a hora de dormir. E não havia dia mais bonito e romântico para dizer isso a Antonio.&lt;br /&gt;“Nunca me esquecerei do homem que me deu um sorriso”&lt;br /&gt;Antonio sorriu resignado. Não apenas pelo amor que sempre tivera dentro dele e só agora entendia o que era, mas por uma alegria irradiante. Percebeu que toda sua vida, era por aquele momento.&lt;br /&gt;Marília sorriu sincera. Não apenas pelo amor que sentia por aquele menino desde a primeira vez que o viu, mas por uma alegria irradiante. Percebeu que toda sua vida, era por aquele momento.&lt;br /&gt;Marília se aproximou do rapaz, ficou a distância de um fôlego. E o beijou.&lt;br /&gt;Antonio viu aquela moça chegando tão perto, a distância de um susto. E afastou.&lt;br /&gt;Antonio agora entendera porque recebia tantos sorrisos do que era mais uma cliente.&lt;br /&gt;“Desculpa, moça”&lt;br /&gt;“Mas... “&lt;br /&gt;Antonio deixou as sacolas no chão mesmo e foi embora. Voltou para o seu trabalho.&lt;br /&gt;Marília fechou o porta-malas deixando as sacolas no chão mesmo. Depois daquele dia, nunca mais voltaria àquele mercado.&lt;br /&gt;Marília vivia por aquele momento. O momento do beijo e o encontro dos sonhos românticos de dois apaixonados. Planejou por tantos meses, para que o momento fosse perfeito. Tinha feito ele gostar dela, era claro isso. O dia certo, as frases certas. Conduzira tudo de um modo que teria a mais bonita história de casamento que jamais sonhara. Passou tantos anos seduzindo e jogando com os homens que esqueceu que alguns deles tinham sentimentos próprios e não manipuláveis.&lt;br /&gt;Antonio vivia por aquele momento. O momento do agradecimento e o encontro das almas de dois estranhos sem máscaras. Passou tantos anos ajudando as pessoas, que aprendeu a viver pelos momentos de gratidão. Era a certeza de ter ajudado a pessoa, o obrigado que vinha do coração de pessoas estranhas. Tinha ajudado aquela moça, tão sincera e despretensiosamente que esqueceu que as pessoas não estão acostumadas mais com isso. Que vivem tão entretidas entre paixões arrebatadoras e convivência social, que não estão mais acostumadas com o que há de fraterno no amor.&lt;br /&gt;Marilia preparava-se para ligar o carro, quando viu Antonio correndo de volta do mercado. Antes de ir à janela do carro, Antonio abriu o porta-malas e guardou as compras. Então bateu no vidro, Marilia desceu a janela. Ela ainda esperou um beijo redentor até a hora em que viu o quindim.&lt;br /&gt;“Tome, mas dessa vez esse sorriso é meu.“&lt;br /&gt;Antonio saiu mais uma vez satisfeito com o momento de gratidão sincera, que era o que mais apreciava. Mas sentia que esse momento tinha sido mais especial que tantos outros. Encontrou uma mulher que jogava para ser sincera. Tinha esperança de vê-la novamente.&lt;br /&gt;Marília dessa vez saiu decepcionada. Não esperava que um menino não caísse nos seus jogos. Ainda mais sendo a vez mais sincera com que se entregara a alguém. Encontrou um menino com sentimentos espontâneos. Tinha esperança de vê-lo novamente.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-114582788896598729?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/114582788896598729/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=114582788896598729&amp;isPopup=true' title='10 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/114582788896598729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/114582788896598729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2006/04/encontro-no-supermercado.html' title='Encontro no supermercado'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-114053225537508302</id><published>2006-03-21T14:04:00.000-03:00</published><updated>2006-03-23T10:18:54.783-03:00</updated><title type='text'>A praça dos mendigos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A praça já estava ficando escura. Aquele momento do dia em que as pessoas começam a andar mais depressa e já não se consegue mais distinguir muito bem os rostos mais distantes. O mundo se fechava naquela praça suja perdida no meio dos prédios da cidade. Só se reconheciam dentro da praça os rostos de sempre e os de fora já não reparavam mais no que acontecia naquele mundo fechado. Guiavam-se pela intuição de desviar o caminho e evitar passar por aquele lugar escuro, sujo, perigoso, hostil. Era a praça dos mendigos, perto dos Bancos. Para o povo de fora, só interessava saber isso, que era a praça deles e bastava um pequeno desvio para que isso não afetasse suas vidas. Para os moradores da praça, só interessava saber isso, que era a praça deles e bastava escurecer para que ninguém soubesse mais o que se passava em suas vidas.&lt;br /&gt;Nessa praça moravam regularmente nove pessoas. Uma mulher e oito homens, todos já velhos. Nenhum sabia que idade tinha, mas todos sabiam que estavam a tempo demais nas ruas. Poucos se lembravam da vida fora dali. Eles não mais distinguiam entre a semana passada e o ano passado. Era uma peculiaridade daquela praça. Os que moravam lá perdiam seu passado e seu futuro. Perdiam a memória e as expectativas. Os sonhos já haviam perdido faz tempo, mas aqueles moradores da praça não pensavam nem no dia seguinte. Tudo era o agora. A fome, o cansaço, as discussões. Não havia briga que passasse para o dia seguinte, não havia afinidade que remanescesse do dia anterior, não havia nada que durasse mais que um dia. Eles viviam infinitas vidas de um dia. Sem memória e sem expectativa, eles viviam nesse mundo particular, que se criava a cada escurecer e tinha intervalos quando sol levantava, tempo usado para buscar na rua e nos de fora, geralmente no lixo dos de fora, um meio de sobreviver mais um dia.&lt;br /&gt;Começava então mais uma de suas diárias vidas, naquele momento em que o sol se escondia. Parece que aquele policial conhecia bastante dessa rotina. Ele chegou no exato momento em que deveria só haver rostos conhecidos dentro daquela praça. Passou alguns segundos olhando a todos, atentamente, como se buscasse algo. Eles, em contrapartida, olhavam inexpressivos para aquele homem de fora, de uniforme, de postura formal. Olhares de quem não entende, de quem não se importa, se interessa. Sem medos ou expectativas, sem ansiedade ou curiosidade. Apenas olhares de espera. Esperavam o policial dizer o que fazia ali, vendo seus rostos na escuridão.&lt;br /&gt;"Ta na hora de sair. Acabou”, simples assim. Chegaram mais quatro policiais, um deles, mais velho, tinha uniforme diferente. Era o Capitão. Tomou a frente dos outros policias, que se posicionaram, como que ensaiado, em linha, cassetetes na mão ao lado da perna, olhavam para a praça, tentando olhar para todos os que estavam ali ao mesmo tempo. O Capitão agora falava.&lt;br /&gt;"É isso mesmo. Acabou a festa, vão ter que cuidar das suas vidas fora daqui, essa praça vai ser fechada. Podem separar o que vocês têm e vão embora. Levem essas carroças e o que quiserem, mas o que ficar aqui vai virar entulho. Amanhã já vem o pessoal da prefeitura passar a grade e começar a quebrar. Eles vão mudar tudo aqui e vocês têm que sair. Têm que ir. Vamos, aproveitem que é cedo ainda e procurem outro lugar. E, se querem uma dica, achem um lugar mais sujo, sem tanta gente passando perto. Pra depois do rio tem um monte de terreno abandonado, tem até galpão lá. Lá vocês não são problema nosso. Mas aqui não ficam mais. Acabou”.&lt;br /&gt;Os nove moradores da praça estavam lá. Quietos não esboçavam uma palavra, uma reação. Não havia nada que diziam em seus olhares. Apenas continuavam olhando para aquele homem que os mandava embora. O Capitão esperou alguns segundos, esperou algum movimento. Nada.&lt;br /&gt;"Vocês não me ouviram não. Acabou. Aqui vocês não ficam mais, tão achando o que? A gente veio aqui com ordem de tirar vocês. E vamos fazer isso”.&lt;br /&gt;Fez sinal e dois policiais foram em direção aos que estavam sentados mais na ponta, os outros dois avançaram e ficaram logo atrás da primeira dupla. Com o cassetete cutucavam e com a outra mão empurravam dos moradores da praça. Chutavam suas coisas no chão, suas pernas, mandavam eles se levantarem, irem embora.&lt;br /&gt;Os moradores se levantam, não para irem embora, mas para recolherem de volta o que foi chutado. Andavam um pouco mais pra frente e sentavam de novo. Não tinham alguma atitude desafiante ou parecida, tampouco algum medo ou cuidado, não tinha algo de preocupado no olhar, não tinha reação alguma. Apenas juntavam suas coisas e voltavam a sentar, como fariam se fosse o vento a empurrar suas coisas.&lt;br /&gt;"O que ta acontecendo?!", gritou o Capitão. Os policiais pararam, com um sinal eles voltaram para a sua linha ensaiada. "Vocês não entenderam o que eu disse? Vocês são surdos é? Burros? Mendigos imbecis. Cambada de vagabundo retardados são vocês. Escutem bem, eu vim aqui pra tirar vocês dessa praça. Não é o lugar de vocês, vão procurar um lugar sujo pra ficarem! A sociedade não quer ver um monte de sujo todo dia no caminho de volta pra casa. O sujeito que trabalha pra cuidar da sua família não quer ter que desviar de um mendigo fedendo que anda cambaleando na rua. Vocês vão ter que sair, entenderam? Entenderam?!”&lt;br /&gt;O olhar direto, mas indiferente continuava.&lt;br /&gt;“Vocês não podem ser tão burros assim? Não vão dizer nada?? Vocês querem ficar aqui? Fala então! Fala alguma coisa, maldição!”&lt;br /&gt;Nenhuma reação.&lt;br /&gt;“Olha, vou ter um pouco mais de calma com vocês. Se vocês fossem inteligentes não seriam mendigos. Vocês estão numa praça, com banquinhos para aposentados e casais e crianças sentarem. Não é uma praça largada, aqui é um lugar de gente que tem dinheiro. Não tão vendo quanto Banco tem aqui em volta? Quanto engravatado passa aqui? Não percebem que as pessoas desviam para não entrarem nessa praça?? É lugar público. Não é lugar pra vagabundo morar. Vocês gostam dessa vida fácil, né? Não trabalham, ficam catando lixo, pegando coisas que são dos outros. Moram de graça onde querem. Aposto que se te dessem trabalho ia largar e voltar pra essa vida. Aposto que já fizeram isso! Olha quanta organização de ajudar pobre tem por aí. Se quisessem mesmo sair dessa vida já teriam saído. Tem essas igrejas que dão comida, que dão uma cama pra dormir. As organizações que te dão um emprego. Vocês querem mesmo é ficar aqui. Por isso agora acabou isso. Vão reformar essa praça, deixar ela bonita, deixar ela pra quem paga imposto aproveitar, não pra vagabundo morar. Acabou. Tirem eles daqui”.&lt;br /&gt;Os policiais saíram de sua linha ensaiada para um impulso furioso. Foram pegando os moradores pelos trapos que usavam, levantando, chutando para fora da praça. Jogavam as sacolas em cima deles, davam borrachada, bicavam. Eles foram saindo, devagar, foram indo, carregando o que podiam, para fora da praça. Os que catavam lixo saíram empurrando seus carrinhos. Mas ainda não viam medo, pressa ou sofrimento naqueles olhos que se desviavam da praça e se preocupavam apenas com o caminho que estavam seguindo.&lt;br /&gt;Os policiais ficaram de guardas mais uns bons quarenta minutos ali. O Capitão foi embora na hora. Não tinha tempo para ficar, confiava nos seus comandados. Não tinha tempo para ter pena dos mendigos, não tinha tempo para pensar no que fizera. Precisava voltar para casa. Em casa não queria pensar em trabalho e já estava condicionado a ser feliz pela vida que tinha. No trabalho não podia pensar na vida e já estava condicionado a ser eficiente no que lhe mandavam. Não podia questionar, não tinha do que reclamar. Tinha obrigações no trabalho, tinha obrigações em casa. Era um homem condenado a não ter tempo de sofrer.&lt;br /&gt;Depois que um carro de viatura estacionou em frente a um dos Bancos dali e ficou, os policias foram embora. Os moradores da praça também, não voltaram mais.&lt;br /&gt;Seguiram quase juntos, quase sabendo para onde iam. Não falavam entre si, parecia que nem se conheciam. Pareciam andar na mesma cadência por puro acaso. Se um dos que puxavam sua carroça ficava para trás, ignoravam. Mas em algum tempo lá estava ele de volta, ao lado dos outros, sem receber nem um olhar, seguiam.&lt;br /&gt;Por algumas horas andaram. As ruas já estavam mais vazias, mais escuras, os muros mais quebrados, mais pichados. Era hora de parar. Na saída de uma fábrica que parecia abandonada, em frente um portão fechado velho e enferrujado, com uma laje cobrindo até a calçada, os que estavam mais à frente encostaram. Os outros se juntaram. Cada um achou seu lugar, encostou suas coisas. Trocaram algumas palavras, nenhuma sobre o que ocorrera. Não parecia algo a ser comentado ou sequer notado. Não parecia nem que algo tivesse acontecido. Era encarado com a naturalidade e a resignação de um destino inevitável. Era como se o motivo que os expulsou de casa não importasse. Como se um terremoto engolisse suas casa e não tivessem o que fazer a não ser procurar outra e lamentar seria perder tempo. Tempo perdido na vida de um dia que levavam. Essa vida foi uma vida de mudança. Uma mudança imposta, sem espaço para argumentação. O fim dessa vida chegava e precisavam logo descansar. Confiavam que o sol levantaria de novo e lhes faria andar quilômetros na luz para buscar o que lhes sustentava. Não sofriam, não pensavam na dura vida, não percebiam que existiam outros caminhos, outras maneiras de se viver. Não tinham tempo para perder, para sofrer. Pensar e reagir também. Então de novo a noite cairia, rostos de fora não seriam mais vistos e uma nova vida começaria. Uma nova vida a cada dia. Condenados a não terem tempo de sofrer.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-114053225537508302?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/114053225537508302/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=114053225537508302&amp;isPopup=true' title='2 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/114053225537508302'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/114053225537508302'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2006/03/praa-dos-mendigos.html' title='A praça dos mendigos'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-113983920660617241</id><published>2006-02-13T10:04:00.000-02:00</published><updated>2006-02-13T12:00:06.746-02:00</updated><title type='text'>Fecha os olhos e escuta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; Ele amava a vida. Caminhava sorrindo, brilhando. Voltava para casa, pela rua, num dia ensolarado. Só havia deixado uma caixa de roupas velhas na casa da mãe para ela doar e já voltava para casa. A pé mesmo. Quando casou, escolheu morar com a esposa num lugar perto dos pais. Por praticidade, talvez um pouco de dependência. Mas realmente morar tão perto da mãe o ajudava em muito. Com a roupa suja, pra passar, com o empréstimo da empregada da mãe, com almoços e jantares em dias de cansaço e preguiça do casal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Sua vida era boa e agora ele voltava para casa pensando nisso. Pensando em como dizer à mulher como achava a vida boa. Passou por alguns músicos de rua. Tocavam alguma música clássica, erudita. Incomum de se ouvir na rua e muito agradável. Até o inesperado era agradável em sua vida. Viu uma barraca de flores e achou sua maneira de dizer à esposa como a vida era boa. Escolheu alguns cravos, sua flor preferida. Escolheu alguns brancos, a cor preferida de sua esposa. Montou um simples e lindo bouquet e ganhou mais um cravo branco de brinde. Continua sua volta para casa feliz da vida. Com o bouquet carinhosamente ajeitado em uma mão e o cravo solto despretensiosamente alegre na outra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Chegou à porta de casa. Um quarto de pensão, com bom aluguel e bons vizinhos. Lugar antigo e charmoso. Com problemas no encanamento, na luz, no forro, mas tudo ideal para os recém-casados. Subia os três lances de escada como de costume. Pensando em sua esposa como de costume. Feliz que poderia gratificar a esposa com seu singelo presente. Feliz por ter algo em troca a dar pelo saboroso almoço que ela estava fazendo num Sábado de sol. Feliz porque ganhara um lindo cravo branco de brinde da moça das flores e já imaginava-se colocando ele adornando o cabelo de sua mulher. Tão feliz que nem sentiu o cheiro de gás que já vazava pela soleira da porta e assim não presentiu quando uma enorme explosão lançou a porta de sua casa longe.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Ele viu um clarão, em seguida veio um barulho incrível, um calor forte. Então ele não viu mais nada, não ouviu mais nada e acordou horas depois. Numa cama de hospital.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Abriu os olhos, percebeu que estava deitado, num ambiente estranho. Em pé, um de cada lado, estava um homem de branco, um médico e uma moça jovem, sua irmã. Eles estavam sérios, sua irmã não era do tipo sério. Eles conversavam, sem perceber sua consciência. Ele ficou atento à conversa. Então ambos perceberam que havia acordado. Pararam de conversar. Estranho, ele não havia escutado nada do que conversaram. Não conseguia ouvir nada, por sinal. Não importava agora, estava muito cansado para escutar qualquer coisa. Voltou a dormir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Demorou algum tempo até entender o que queriam lhe dizer. Só quando sua mãe escreveu num papel que a explosão havia perfurado seus dois tímpanos ele entendeu. Demorou alguns dias até se dar conta o que era ter ficado surdo. Havia mais más notícias nos bilhetes que sua mãe escrevera a ele. Assim, na verdade nem pensava que agora era surdo. Não ligava, não percebia, não se importava. Na verdade ele nem considerava isso como um fato. Era como se ele simplesmente tivesse optado em não dar ouvidos a mais ninguém. Não queria, não precisava mais ouvir. Ele se bastava em seus pensamentos, lembranças. Lembranças, era tudo o que se podia considerar como seus pensamentos agora. Não havia mais idéias, não havia mais análises. Não havia mais reconhecimento, preocupação em ouvir e entender, em falar e ser entendido. Ele vivia em suas memórias. E era feliz assim agora. Mas não havia mais sorrisos em sua felicidade.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Não trabalhava mais agora, não tinha mais tarefa alguma, não tinha mais casa. Voltara à casa da mãe, ao seu quarto de adolescente. Passeava boa parte do dia, voltava para comer e dormir. Um dia deitou antes do almoço para seu único novo hábito. Retira um cravo branco de um dos vários arranjos de cravos que tem comprado regularmente, o coloca sobre o peito e fecha os olhos. E passa a ouvir a música agradável que ouviu no dia em que sua vida explodiu. Mas logo abre os olhos e adia sua rotina. Há lugares melhores para se viver. O melhor deles sim, é sua memória, mas ele ainda escolhe cuidadosamente onde repousar seu corpo enquanto vive em suas lembranças.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Desce para a cozinha para almoçar, com seus pais o observando sempre. Ele nem se preocupa mais em trocar olhares com eles. Come rápido e sai direto para a rua. Já fora de casa, retira o cravo branco do bolso e caminha até o parque, brincando despretensiosamente com uma flor não muito alegre. No parque procura um espaço aberto na grama, alheio a tudo e a todos em volta, ele se deita. É um bom lugar para seu novo hábito de viver. Coloca o cravo sobre o peito, fecha os olhos e escuta. Escuta aquela música agradável. Lembra do dia ensolarado, da felicidade de voltar para casa, com um sorriso no rosto. De entrar na pensão, de subir as escadas. Lembra quando saiu de casa aquele dia. A mulher separando as roupas para ele levar à casa da mãe e indo preparar o almoço. Preparando alguma coisa no fogão, desligando o fogo enquanto dizia algo sobre esperar ele chegar para não esfriar a comida. Ele abre os olhos, não ouve mais a música, faz uma pausa em sua nova vida que escolheu. Há outro lugar em que ele precisa viver agora.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Caminha sério e triste, nessa entrevida que é esse tempo que ele passa de olhos abertos sem escutar nada. Apenas caminhando de um lado ao outro, comendo, fazendo coisas necessárias à sua sobrevivência, mas dispensáveis em sua vivência. Chega ao próximo lugar que escolheu para viver. Deita, deixa o cravo branco de lado, fecha os olhos e escuta. Escuta a música agradável e lembra como gostavam de sua nova casa. Tudo era bonito e antigo, tudo era charme, não havia problemas. Até o mal cuidado fogão e a mangueira velha do butijão de gás. Nunca passara pela cabeça deles que algo de ruim poderia acontecer a eles naquela casa. A esposa já havia cozinhado tantas vezes naquele fogão. De vez em quando esquecia o gás aberto, mas pouca coisa. Talvez por isso nem ligara quando sentiu o cheiro de gás na cozinha. E, despreocupadamente, acendeu o fósforo como sempre. Mas dessa vez não era uma boca do fogão que estava vazando, era o gás vindo da mangueira que enchia a cozinha pequena e fechada. Aquilo matou sua esposa, mas também a ele. Ele deixou de viver no mundo e passou a viver em sua memória.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Estava deitado sobre o túmulo de sua esposa e naquele momento percebeu que achara seu lugar no mundo. Era ali que deveria deixar seu corpo para viver. Não precisaria mais andar, voltar para casa para comer ou dormir, não teria mais nenhum desses intervalos em sua vida. Ouviria para sempre aquela música agradável, viveria para sempre a sua felicidade sem sorrisos. Estava bem ali. Vivia agora no mesmo lugar que sua esposa, no mundo e nas lembranças. Para sempre. Era isso o que queria quando se casou. Era feliz agora, apenas não sorria mais.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;em&gt;Pronto, escrevi em forma de conto o meu curta. Agora, mesmo que ninguém filmá-lo, a história já existe.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-113983920660617241?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/113983920660617241/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=113983920660617241&amp;isPopup=true' title='8 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/113983920660617241'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/113983920660617241'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2006/02/fecha-os-olhos-e-escuta.html' title='Fecha os olhos e escuta'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-113694853704915343</id><published>2006-01-30T10:45:00.000-02:00</published><updated>2006-01-30T10:50:06.436-02:00</updated><title type='text'>Roteiro de um Curta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hoje eu vou brincar um pouco, variar um pouco. Tive uma idéia e decidi escrever um roteiro para um filme curta-metragem!&lt;br /&gt;Nada muito pretensioso, até porque nem imagino como seja o formato que se escreve um roteiro, mas vou tentar passar a idéia do que eu quero. Espero que entendam.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;- sem título - &lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Cena 1: Volta para casa&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A camêra mostra um cara andando pela rua, movimentada, barulhenta. Mas só o barulho natural, sem evidenciar buzinas e etc. Não há música de fundo. Ele tem por volta de 30 anos, de uma beleza simpática, veste-se casualmente. O dia está bastante bonito, ensolarado. A rua está movimentada mas não muito cheia. Ele passa por um trio de cordas (preferencia pessoal, mas pode ser um coral, o importante é que seja uma música bonita, sonora, que preencha o ambiente), para um pouco, observa, sorri e continua andando. A música então continua sendo ouvida. Não mais como vinda dos musicos de rua, mas do ambiente, como trilha sonora de sua caminhada. A camêra fica alternando entre uma visão em terceira pessoa e em primeira pessoa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ele segue andando pela rua, passeando, feliz e tranquilo. Para em uma barraca de flores e conversa com a vendedora, uma mulher de voz bonita:&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Moça das flores&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;: Bom dia&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A música diminui para se ouvir o diálogo mas não some, continua ao fundo.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Protagonista:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Sim, é um bonito dia. Bonitas flores também. Quero levar algumas para alguém especial.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Moça das flores&lt;/strong&gt;:&lt;em&gt; Fique a vontade. Quer montar um bouquet de rosas?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A imagem fica em 3 vasos, com diferentes tipos de cravos, de variadas cores.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Protagonista:&lt;/strong&gt;&lt;em&gt; Gostei desses cravos. Pode...&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ele mesmo retira alguns cravos dos vasos, escolhendo os amis bonitos, de cores variadas, mas na maioria brancos. E passa à moça.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Protagonista:&lt;/strong&gt;&lt;em&gt; ...pode fazer um arranjo simples com esses?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Moça das flores:&lt;/strong&gt;&lt;em&gt; Claro, senhor.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ela some por trás da barraca com as flores, a música aumenta de novo, ele espera, olhando as horas no celular, já tira a carteira do bolso e fica observando as outras flores.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A moça volta com um pequeno e discreto bouquet com as flores que ele escolheu. Sem que a música diminua de novo, sendo que mal se pode ouvir o diálogo final entre os dois, ele pergunta:&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Protagonista:&lt;/strong&gt;&lt;em&gt; Quanto deu?&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Moça das Flores:&lt;/strong&gt;&lt;em&gt; 9 reais, senhor.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ele lhe passa uma nota de dez reais, guarda a carteira e diz, simpático:&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Protagonista:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Fica por dez.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ela sorri e rapidamente puxa mais um cravo branco e dá a ele. Ele agradece e continua a andar. O bouquet na mão esquerda e o cravo avulso na mão direita. Ele brinca com o cravo. Cheira, gira, mas sempre sem olhar para o cravo. Ele fica olhando para a rua e para o bouquet apenas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ele segue mais um pouco andando pela rua, a camêra ainda alternando entre primeira e terceira pessoa. A música do trio de cordas ainda acompanhando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ele entra numa porta, dessas de pensão, aquelas portas duplas, altas, antigas, de madeira. A partir desse momento, aparecem flashes intercalados à imagem dele subindo as escadas, com 4 ou 5 tomadas da cozinha do apartamento dele. A primeira bem aberta, pegando grande parte da cozinha, inclusive o fogão, com uma panela em cima e o butijão de gás ao lado. Então a câmera vai fechando mais a cada tomada em direção ao butijão. Como uma foto onde se vai aumentando o zoom em direção ao butijão. Ná ultima tomada é um close da saída de gás, com uma mangueira bem velha e forçada a se dobrar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Voltando ao protagonista subindo as escadas. É um lugar antigo mas muito bem cuidado, ele sobe alguns lances de uma escada de madeira. Passa por umas duas portas de apartamentos vizinhos. Quando vai chegando na terceira porta, ele já tira a chave do bolso e olha para a porta. No momento em que ele olha para a porta, com a camera em primeira pessoa, uma explosão ensudercedora (literalmente como veremos a seguir) no apartamento, faz a porta voar. Ouve-se um barulho exageradamente alto. É uma explosão para causar surpresa, choque, até susto. Vê-se a porta voando e estourando contra a parede, um clarão. Close no rosto dele, fechando os olhos em câmera lenta. E a claridade envolve ele. Não há mais música. Não há mais som algum. Apenas um clarão. Ele ficou surdo. &lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cena 2: Quarto do hospital&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A partir desse momento não há mais NENHUM som no filme. Nem sonoplastia, nem musica de fundo, nada. A idéia é transmitir a sensação do protagonista em ter ficado surdo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;O clarão diminui um pouco, em primeira pessoa, ele vê o médico e uma moça muito bonita conversando, um de cada lado de sua cama de hospital. Ele não vê nitidamente, e apenas os vê (lógico, sem ouvir nada) conversando sem olhar para ele:&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Médico:&lt;/strong&gt; Ele teve sorte. A explosão foi muito forte, ele teve poucas queimaduras para uma explosão daquelas. Temos muitos casos graves por causa de butijão de gás por aqui.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Moça bonita:&lt;/strong&gt; Ele nunca mais vai poder ouvir?&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Médico:&lt;/strong&gt; Infelizmente é muito pouco provável. O buraco no tímpano foi muito grande, não acho que possa regenerar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Não se ouve nada do diálogo, mas pode vê-los conversando. Mas sem evidenciar os lábios para forçar a leitura labial. Não é necessário que se saiba o que conversaram. A moça bonita olha para o protagonista e percebe que ele está acordando. O médico também. Ela leva a mão ao rosto do protagonista, mas nisso o clarão volta e não se vê nada. Ele apaga de novo. Toda essa cena é em primeira pessoa. &lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cena 3: Vida surda&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Na verdade é uma colagem de várias cenas da vida dele, agora sem nenhum som. Por isso não vou mais separar em cenas, afinal ninguém vai filmar mesmo. :)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mostra um close do rosto dele. Ele olhando fixo para algum lugar, prestando atenção em algo. A câmera vai abrindo e vê-se que ele está num parque, sentado na grama, um dia de sol, e o parque está lotado. Muita gente em volta dele, crianças brincando, E &lt;strong&gt;sempre&lt;/strong&gt; sem nenhum som. Ele está olhando para um pequeno grupo de jovens, conversando animadamente, com algumas cervejas e mexendo em um rádio. Como que conversando sobre a musica que está tocando. Eles mexem no volume, olham a caixinha do CD, etc.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ele levanta e sai andando, saindo do parque. Concentrado, sério, distante. Chega em um pequeno sobrado, entra. Encontra a mãe na cozinha. Ela vira já começando uma frase e para de repente. Triste. Ela aponta para a mesa servida para 3 e ele acena com a cabeça. Ele vai para um quarto, ainda meio desarrumado e com vários remédios, faixas e esparadrapos numa mesinha.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No seu quarto há 2 ou 3 arranjos de flores, ele senta na cama, olha atentamente para um deles e retira uma flor do vaso. Um cravo branco. Ele sorri, os olhos se encham de agua e ele deita. Fecha os olhos. A tela escurece. A musica do trio de cordas volta a tocar baixinho. Mas no momento em que se começa a reparar na musica ele abre os olhos repentinamente, volta a mostrar o rosto dele e a musica some. Volta a ficar sem som algum.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ele levanta, desce, come. O pai e a mãe estão a mesa e não há nenhuma conversa durante todo o almoço. Ele com e sai para a rua. Na rua ele retira o cravo branco de dentro do bolso e cheira. E sai andando, segurando casualmente o cravo, sem dar maior atenção. Toda essa cena deve levar alguns minutos, no menor numero de planos possivel. Não deve passar muito rápido. Deve passar a sensação de uma vida sem sons.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ele volta ao parque, alheio a todo mundo, escolhe um lugar qualquer na grama e senta. Com o cravo no colo. Ele se concentra um pouco. Close no rosto dele. Ele deita, com o cravo sobre o peito e fecha os olhos. A tele escurece. A música do trio de cordas vai aparecendo. Ele vai adquirindo uma expressão tranquila, até um leve sorriso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Então mostra ele lembrando do começo do dia da explosão, antes de onde começa o filme. Ele está em casa, fechando uma caixa de papelão. Conversando com a esposa (não ouve-se o diálogo, continua-se ouvindo apenas a música), a esposa esta cozinhando, desliga o fogo de uma panela. E quando ele sai, carregando a caixa, a esposa vai para a sala. Fica uma tomada igual a primeira tomada da cena em que há a explosão. A cozinha vazia, com uma panela em cima do fogão e o butijão ao lado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ele sai carregando a caixa, anda um pouco e entra no sobrado da mãe. Deixa a caixa na mesa da cozinha, grita alguma coisa e sai de volta. Anda um pouco e aí volta a aparecer a primeira cena, ele voltando para casa, parando no trio de cordas, na moça das flores, etc. A música do trio de cordas sempre tocando. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antes de ele chegar na porta dupla da entrada da pensão onde mora, ele abre os olhos. A musica para. Volta o silencio total. Ele se levanta, sai do parque, anda por algumas ruas diferentes. Sério.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A camera passa a acompanhar bem de perto apenas o rosto dele, assim não se percebe quando ele entra num cemitério. Ele caminha um pouco, a camera no seu rosto. Ele para, olha para baixo. Triste. Fecha os olhos, a tela escurece, a musica volta. Então volta a lembrança da primeira cena, de onde parou a ultima lembrança. ele está chegando em casa, a porta dupla, ele subindo as escadas. Aí, antes da explosão, mostra uma cena nova. A mulher volta para a cozinha, vai ao fogão, liga o gás de uma das bocas, pega uma caixa de fosforo. Mostra em close, ela riscando um fósforo. Ele abre o olho. A musica para. E mostra que ele está em frente a um tumulo, o tumulo da esposa. Ele deita no chão mesmo, de lado, coloca o cravo no chão, fica olhando para ele e fecha os olhos. A tela escurece, a musica volta e os creditos sobem.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;FIM! :)&lt;/strong&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;Pronto. Não é lá uma historia com começo, meio e fim, mas acho que&lt;br /&gt;fica boa num curta! Que tal, Fiori?&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-113694853704915343?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/113694853704915343/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=113694853704915343&amp;isPopup=true' title='6 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/113694853704915343'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/113694853704915343'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2006/01/roteiro-de-um-curta.html' title='Roteiro de um Curta'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-113510220626395269</id><published>2005-12-20T16:06:00.000-02:00</published><updated>2005-12-20T17:12:15.570-02:00</updated><title type='text'>Mulher de nome forte</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;     Maria era mulher de nome forte. Tinha a responsabilidade de ser dona de seu destino e de mais alguns outros. Tinha marido e dois filhos. Tinha trabalho e algumas amigas. Casou-se com um homem especial que admirava e enaltecia a personalidade da mulher, sem que tenha se tornado escravo dela. Como casal lidavam bem com os sacrifícios cotidianos de cada um. Sabiam o quanto eram importantes um pro outro. E levavam bem a vida ocupada. Descobriram que com os dois trabalhando, ao contrário do medo inicial de terem os filhos criados por uma babá, cada um poderia se manter em empregos bons. Bons de qualidade de vida. Não precisavam se submeter a empregos que os sugavam em troca de um salário maior que pudesse sustentar a casa. Acharam o equilíbrio entre suas ambições e seus sonhos. Como mulher, Maria era realizada, alegre, tranqüila. Fazia tudo o que tinha vontade, sem que as pressões dos costumes, da tradição, da família ou da sociedade a afetassem. Ele era feliz.&lt;br /&gt;Amélia sofria bastante. Tinha que cuidar do marido. Ele era chato e exigente. Ela fazia tudo para agradá-lo e ele só fazia reclamar. Amélia tinha aprendido a não ter mais opiniões, sonhos, desejos ou ambições. Não formavam mais um casal. Não era aquele o homem com quem casara. “Mas a vida é assim”, pensava ela. “São minhas obrigações de esposa, é meu dever cuidar do meu marido”. Amélia era uma sombra. Mas ela amava seu marido apesar de tudo. Seus filhos já eram grandes e tinham suas famílias, moravam longe. Lia em revistas femininas, modernas, que devia ser uma mulher independente, ousada, dona de si. E pensava como aquilo tudo era irreal. A vida não é assim. A vida é cuidar da família. Amélia era resignada, dedicada, solícita. Mas sim, ela era feliz.&lt;br /&gt;Foi repentino. Sem nenhum sintoma ou aviso, o marido de Maria teve um derrame. Maria sofreu muito. O marido sobreviveu, mas ficaram muitas seqüelas. Após oito meses internado, ele voltou para casa. Ele não podia mais andar e falava com dificuldade. Tanto sofrimento o tornou um homem amargurado. Maria passou os oito meses, dia e noite, ao lado do marido, no hospital. Ela amava muito esse homem. Maria não queria deixar uma enfermeira cuidando dele em casa. Ela mesma cuidaria. Largou o emprego. A poupança que tinham e a pensão que o marido recebia por invalidez dariam para sustentá-los. Os filhos já estavam grandes, com família, encaminhados. Teriam um padrão de vida bem menor, mas não passariam fome.&lt;br /&gt;Maria Amélia de Bragança e Silva era mulher de nome forte. Cuidaria de seu marido. Sentia que era seu dever cuidar do homem que amava. Fazia de bom grado, de consciência tranqüila. Não considerava muito a ingratidão do marido. Sabia que ele estava muito amargurado e além do mais ele vinha melhorando. Imaginava o quão difícil devia ser passar por tudo aquilo. A relação entre eles mudara. Mas a força era a mesma. Eles se amavam. Não havia um momento de arrependimento, de negação ou desespero. Não ficava imaginando como seria se ele estivesse bem. Aquela era a situação e ela tinha que lidar com isso. Maria era tranqüila, dedicada, solícita. Era resignada, mas realizada. Maria era alegre. Ela fazia o que tinha que fazer. Maria Amélia fazia tudo o que tinha vontade, sem que as pressões dos costumes, da tradição, da família ou da sociedade a afetassem. Ela sempre foi assim. Mulher admirável era Maria Amélia. Mulher feliz era Maria Amélia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-113510220626395269?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/113510220626395269/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=113510220626395269&amp;isPopup=true' title='5 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/113510220626395269'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/113510220626395269'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2005/12/mulher-de-nome-forte.html' title='Mulher de nome forte'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-113364481804470369</id><published>2005-12-03T19:18:00.000-02:00</published><updated>2005-12-03T19:28:36.663-02:00</updated><title type='text'>Se você me pedisse lhe seria fiel</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Mesmo com você sempre assim tão longe&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Mesmo sem você pensar tanto em mim&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Mesmo que só minha você não fosse&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Mesmo que sem querer virasse um fim&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Se você me pedisse, seria fiel&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Não beijaria nunca, mais outra boca&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Não tocaria jamais, mais outro corpo&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Não pensaria mais em ser homem livre&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Sem ter a recompensa da tua boca&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Não beijaria nunca, mais outra boca&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Sem ter o reconforto do teu corpo&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Não tocaria jamais, mais outro corpo&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Seria um homem a dar sem receber&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Seria o vento soprando sobre as ondas&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Seria um homem a amar sem haver troca&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Seria um beijo longo dado na testa&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Marido de uma mulher impossível&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Fiel a uma esposa que não será minha&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Dentro dum matrimônio incabível&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Acompanhando uma mulher sozinha&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Passaria minha vida amando a ti,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Não pensaria mais em outra mulher.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Passaria a vida num caminho só,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Não pensaria mais em ser homem livre. &lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-113364481804470369?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/113364481804470369/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=113364481804470369&amp;isPopup=true' title='6 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/113364481804470369'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/113364481804470369'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2005/12/se-voc-me-pedisse-lhe-seria-fiel.html' title='Se você me pedisse lhe seria fiel'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-113270504194233951</id><published>2005-11-23T20:41:00.000-02:00</published><updated>2005-11-23T11:26:24.770-02:00</updated><title type='text'>Dezesseis pores-do-sol por dia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;    Ele vivia sozinho numa estação espacial. Era um tipo centrado, inteligente, dedicado. Levara muito tempo se preparando para virar astronauta. Vinha se destacando nos meios acadêmicos desde o colégio. Na faculdade de Física voltou a ter essa idéia infantil de ser astronauta, mas agora muito mais forte, talvez por ser mais plausível, possível. Entrou rapidamente na Agência Espacial, quase imediatamente já fazia parte dos candidatos para astronauta. Em poucos anos foi escolhido para passar oito meses na Estação Espacial. Seu sonho era agora realidade e sua realidade era a solidão.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;    Estava agora nos últimos três meses da missão, os quais deveria passar sozinho, esperando os próximos tripulantes o substituírem. Sempre foi um menino sonhador, sempre foi um garoto romântico. Contava sua idade pela sucessão de paixões platônicas, que por sua vez tinham sua duração medida em pores-do-sol. A cada dois ou três anos costumava ter uma. A cada 730 ou 1095 pores-do-sol costumava ter uma. Teve um primeiro beijo cedo, de curiosidade e que nem contava. Para ele, seu primeiro beijo fora apenas aos vinte anos quando beijou sua primeira paixão correspondida, logo, seu primeiro amor. O amor eventualmente se foi e com ele o romantismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;    Mas isso ainda não nos importa, quero dizer mais sobre seu romantismo. Desde menino, tinha esse incomum, porém sublime hábito de ver o pôr-do-sol todo dia. O pôr-do-sol o acompanhou por todas suas idades, enquanto romântico. Quando bem pequeno, via o sol se pôr e não pensava em nada, apenas deslumbrava, boquiaberto. Um pouco maior, via o sol se pôr e pensava como era boa a vida, suado e sujo de barro, sentado na grama, esperando a janta da mãe. A partir da puberdade, cada pôr-do-sol pertencia a uma menina. Por meses pertencia a uma só menina, alguma do colégio ou da rua, por dias pertencia a alguma atriz do cinema ou da televisão e por muitas vezes a uma menina diferente a cada dia. Encontrou sua última dona aos vinte anos e permaneceu assim todo santo dia até o maldito dia em que seu amor eventualmente se foi. Mas então ele não era mais romântico, nem pensava mais no pôr-do-sol e tampouco lhe atribuía donas, pensamentos ou mesmo sentimentos. Era o prático e decidido astronauta a realizar seu sonho de efetivamente ir ao espaço. Contava o tempo por dias. Passava os dias pensando em suas responsabilidades, seus conhecimentos, seus planos, suas conquistas. E enquanto isso via o sol se pôr dezesseis vezes por dia. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;  Dezesseis pores-do-sol por dia, isso. Pela órbita da estação e sua relação com a translação da Terra, ele via o sol se pôr dezesseis vezes por dia. E não reparava em nenhuma delas. Reparou no primeiro dia, mas quando explicaram para ele porque acontecia, passou a ser mera curiosidade científica a contar em alguma entrevista de volta a Terra. Naqueles seis meses no espaço, passaram-se mais de oito anos de sua infância e juventude. E ele nem percebeu. Mas tanto tempo sozinho e acabam-se as metas, objetivos, sonhos a se planejar. Percebeu, primeiro, que já tinha pensado e repensado todos os seus passos futuros. E então finalmente reparou, passou tanto tempo mirando tão longe (e de maneira especialmente eficiente) que não olhava mais para si mesmo, não mirava mais para dentro de si. Havia planejado sua vida inteira, mas não conhecia mais o cara que iria de fato vivê-la. Olhou para si e até gostou do que viu. E viu o décimo quarto pôr-do-sol daquele dia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;    Por pouco mais de uma hora, ficou a contemplar o homem que se tornara. Um homem bom, competente, honesto, inteligente. Não chegou a ficar feliz com o que vira, não chegou a ficar triste com o que vira, mas sabia que estava um pouco oco. Um homem oco é o que se tornara. E passou a reviver suas lembranças. Sua época de deslumbre, descobertas. Sua época de alegrias despreocupadas, sem o contraponto do sofrimento. Sua época de sofrimento, sem amarguras. De paixões inflamadas, carinhos sinceros, até o dia em que amou. A coincidência da primeira desilusão, com o começo de uma carreira encaminhada que o tornaram esse homem oco. A carreira agora já estava calçada em chão firme, alcançara um ponto onde não mais havia onde escorregar. Por isso percebeu que faltava agora retomar a essência que lhe faltava. Não, não pensava mais em seu primeiro amor. Pensava em seu fiel companheiro, a beleza e o calor que o preenchia e completava, que dava força e forma à sua alma. Pouco mais de uma hora passou, sonhando sonhos para sua alma. E contemplou o décimo quinto pôr-do-sol do daquele dia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-113270504194233951?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/113270504194233951/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=113270504194233951&amp;isPopup=true' title='4 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/113270504194233951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/113270504194233951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2005/11/dezesseis-pores-do-sol-por-dia.html' title='Dezesseis pores-do-sol por dia'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-113103293300479693</id><published>2005-11-03T13:18:00.000-02:00</published><updated>2006-06-21T14:00:41.556-03:00</updated><title type='text'>Encontro no metrô</title><content type='html'>Ela estava suando. O dia frio lá fora, ela com uma blusa gola alta e mais um casaquinho por cima. Mas dentro do metrô estava mais abafado, e ela carregando tanta coisa. A bolsa, bonita e moderna, mas grande e com a alça muito curta, tinha que ficar no ombro. Uma mala grande, estufada de tanta roupa, pendurada no outro ombro. Uma malinha de mão, com todas as pequenas tralhas necessárias a uma mulher para uma viagem. E ela ainda com a carteira na outra mão, tentando, só com a habilidade de seus dedos, guardar o passe de metrô que acabara de usar e fechar a carteira de ziper.&lt;br /&gt;Ele estava com pressa. Mais na ansiedade de sua mente do que em suas ações. Afinal não havia muito que pudesse fazer para acelerar sua viagem. Era esperar o trem chegar, embarcar e esperar ele chegar na estação ao lado do banco onde trabalhava. Não pretendia também correr quando chegasse a estação. De paletó e gravata certamente iria suar muito se corresse, apesar do frio. E de camisa azul clara, a mancha de suor embaixo do braço não seria lá muito discreta. Era novo na área, não podia deixar más impressões sob nenhum aspecto.&lt;br /&gt;O trem chegou e ele viu a mulher toda complicada com mil coisas para passar pela porta.&lt;br /&gt;"Quer uma ajuda?"&lt;br /&gt;Ela nem tinha olhado ainda para o homem quando respondeu.&lt;br /&gt;"Claro, nossa, brigada!"&lt;br /&gt;"Que é isso."&lt;br /&gt;Ele pegou as duas maiores malas e levou para dentro do trem, ela veio logo atrás com a carteira finalmente fechada e a bolsinha de tralhas.&lt;br /&gt;"Vai descer onde?"&lt;br /&gt;"Na Sé."&lt;br /&gt;"Eu também. Mas desce lá mesmo ou só troca de linha?"&lt;br /&gt;"Troco de linha"&lt;br /&gt;"Eu também e..."&lt;br /&gt;Pensou alguns momentos. Ela era bonita. Não apenas bonita, mas... bonita. Agradava olhar, conversar com ela. Mesmo assim, ou talvez por isso mesmo, achou melhor tranquilizá-la.&lt;br /&gt;"e... olha, só para não achar que estou dizendo que vou pro mesmo lugar que você porque quero te seguir, já digo: Vou descer na Sé e seguir em direção ao Tucuruvi, descer no Tietê, trabalho lá pertinho, vou a pé."&lt;br /&gt;Ela sorriu. Não, ainda não havia passado pela sua cabeça que ele pudesse ser de algum mal e a estivesse seguindo. Mas tranquilizou-se ouvindo aquilo.&lt;br /&gt;"Eu também vou descer no Tietê", sorriu.&lt;br /&gt;"Ah, vai viajar?"&lt;br /&gt;"É... isso."&lt;br /&gt;Ele segurou a força do hábito e não perguntou qual era o destino. Estava preocupado em não ser abusivo de modo algum. Queria mesmo era ser uma companhia tão agradável, quanto ela estava sendo a ele.&lt;br /&gt;Ela notou uma respiração pausada, uma boca entreaberta, um sorriso suspenso e uma sensação agradável.&lt;br /&gt;"Vou para a cidade de minha vó. Uma cidadezinha pequena perto de Piracicaba.", sorriu.&lt;br /&gt;Um sorriso cúmplice e agradecido ele tinha agora, mas logo uma reação.&lt;br /&gt;"Ela está bem?"&lt;br /&gt;"Sim, apenas uma visita de neta."&lt;br /&gt;"Fico feliz."&lt;br /&gt;Só não sabia se feliz pela vó estar bem ou pela grata surpresa de encontrar uma mulher tão generosa com a vó. Decerto uma senhora solitária que ficaria deliciada com uma visita da neta. Não apenas agradecida com um telefone esporádico do neto, como sempre acontecia com sua própria vó.&lt;br /&gt;"Perdão... ainda não sei o seu nome."&lt;br /&gt;"Sabrina e o seu?"&lt;br /&gt;"Renato, prazer"&lt;br /&gt;Ela sorriu.&lt;br /&gt;Ele finalmente acreditou estar sendo a pretensa boa companhia para ela. A viagem foi seguindo e ele passou a falar de si, mas sempre de maneira contida. Não queria impressiona-la, mas sim, já admitia, queria conquista-la. Permaneceu atento se ela continuava interessada no que ele tinha a falar e seguiu dizendo alegrias de sua vida, sonhos adiados por obrigações, esperanças na vida, o que o fazia sorrir a cada manhã.&lt;br /&gt;Ela manteve seu olhar deslumbrado, seu sorriso divertido, sua cabeça um pouco tombada para o lado. Ela se deixou levar por aquele homem gentil e interessante. Ela percebia como ele se continha ao contar fatos mais importantes de sua vida, conquistas notórias e até sonhos grandiosos. Ah, claro, e ela estava muito grata, principalmente por ele ter tirado aqueles dois pesos absurdos de seus ombros.&lt;br /&gt;Ele deixou as malas na plataforma de embarque, o onibus partiria em quinze minutos ainda, mas ele preferiu deixar ela sozinha para o embarque. Ela pareceu querer isso também.&lt;br /&gt;"Eu queria..."&lt;br /&gt;"Me dê seu telefone, Renato, eu te ligo logo que voltar de viagem. Ligo mesmo, mocinho."&lt;br /&gt;Ele tomou seu caminho rotineiro para o trabalho, mas com uma sensação de triunfo enorme. Finalmente ele tinha conseguido ter interessado uma mulher sem joguinhos ou frases planejadas. Foi sincero, contou de sua vida, de suas idéias. E contou de modo cru, não floreou nada para que parece mais importante do que realmente era. Pelo contrário, passou rápido por momentos em que deixava aparecer alguma qualidade sua. Sentia-se feliz por ter achado uma mulher que se interessasse por ele de modo tão natural. Nunca tinha sido tão sincero em um encontro.&lt;br /&gt;Tão logo ele saiu e se afastou o suficiente, ela voltou a pegar suas pesadas malas. Ela precisava chegar logo em casa, acabara de voltar de viagem. Precisava ligar para a vó e dizer que havia chegado bem. Apesar de atrasada, estava contente naquele momento. Conhecera um homem tão sincero, tão natural. E estava mais uma vez orgulhosa de seus jogos de sedução terem funcionado mais uma vez. O olhar de lado, a idéia de uma mulher carinhosa, que gosta de sua família e ao mesmo tempo descolada. Uma mulher inteligente, mas que ainda pode ser frágil e gostar de um homem a ajudando. Tudo ocorrera mais uma vez como o planejado. E era um homem especial. Muito interessante e simples ao mesmo tempo.&lt;br /&gt;Ela iria ligar para ele dentro de uns quatro dias. Sairiam algumas vezes, mas não daria certo. Era como das outras vezes. Como das outras vezes em que encontrara um homem especial em algum sentido. Seria a primeira vez que sairia com um homem especialmente sincero, honesto e despreocupado com impressões. Era mais curiosidade do que atração. Interessou-se muito por ele, mas isso passa. Talvez daqui a quatro dias ela nem precisasse ligar mais, aquela meia-hora de convivência já diziam bastante a ela sobre aquele tipo incomum.&lt;br /&gt;Ele passaria alguns dias pensando nela. Queria que ela ligasse, queria sair com ela. Era tão agradável estar com ela. Mas estava mesmo é feliz pelo modo como agiu. Cada dia se conhecia mais, passava por uma fase muito introspectiva. Descobrira finalmente o que era ser sincero consigo mesmo. Talvez depois de alguns dias ela nem precisasse ligar mais, naquela meia-hora de convivência ele já havia amadurecido bastante com aquela companhia agradável.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-113103293300479693?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/113103293300479693/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=113103293300479693&amp;isPopup=true' title='3 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/113103293300479693'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/113103293300479693'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2005/11/encontro-no-metr.html' title='Encontro no metrô'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-112954797847050866</id><published>2005-10-17T07:41:00.000-02:00</published><updated>2006-05-30T17:32:42.686-03:00</updated><title type='text'>Passando despercebido</title><content type='html'>Hoje estou de novo aqui, largado por mamãe na creche, junto com todos esses outros meninos. Com meus 6 anos já sou um dos mais velhos daqui, pois meninos mais velhos que eu já passam o dia na escola enquanto os pais trabalham. Eu gosto daqui. As tias são legais, parece que gostam da gente, principalmente quando a gente se machuca. Mas agora eu já estou numa idade em que preciso cuidar mais dos outros e não pensar tanto em mim. Tenho que ajudar a não deixar as crianças que não andam, irem longe. Estranho isso né? As crianças que engatinham, que fazem mais esforço para se mover e que mal sabem para onde estão indo, são as que vão mais longe. Mas também nós, os maiores, que podemos andar pra onde quisermos e andamos rápido, até corremos, a gente não precisa ir muito longe. A gente sabe que não é difícil ir tão longe, então não deve ser tão legal. Besta isso né? Quando a gente cresce perde a curiosidade.&lt;br /&gt;Acho que é também porque a gente cresce e vê mais longe. Então a gente não precisa ir até lá. É bom ver mais longe, mas a gente vê de longe também. Parece que a gente conhece tudo, mas não sabe de nada.&lt;br /&gt;O que se conhece bem numa creche são os outros, principalmente os grandes. As tias aqui falam como se nós fossemos surdos. Será que elas acham que nós não as entendemos? Os menores também. Não eles não falam, mas eles agem como se nós não estivessemos lá. Querem pegar nossos brinquedos e nem se preocupam se estamos lá. Será que eles acham que nós não os vemos?&lt;br /&gt;É bom para ouvir, quando ninguém sabe que você está ouvindo. É bom para manter suas coisas, quando ninguém sabe que você está cuidando delas. É bom passar desapercebido. Isso quando os outros não importam muito para você. Mas eu ainda tenho muito o que crescer para poder falar. Tenho muito o que ouvir, tenho muito o que cuidar, para poder ser notado.&lt;br /&gt;E continuo vivendo bem assim, sendo largado, passando desapercebido, crescendo. Tudo que peço é um abraço das tias de vez em quando e um sorriso dos menores sempre que puder.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-112954797847050866?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/112954797847050866/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=112954797847050866&amp;isPopup=true' title='3 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112954797847050866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112954797847050866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2005/10/passando-despercebido.html' title='Passando despercebido'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-112834278981860606</id><published>2005-10-03T08:08:00.000-03:00</published><updated>2005-10-03T09:33:09.846-03:00</updated><title type='text'>Um texto de agora</title><content type='html'>&lt;em&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;Depois de tantos textos do passado, um texto de hoje. De agora, mais precisamente. De impulso, de sopetão, de repente.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt; O homem caminhava sozinho, esperando o que lhe fora prometido tempos atrás. Havia muito tempo que ele acreditava nas certezas de seus instintos. Nunca tivera o pensamento de que os instintos nascem justamente da dúvida, da falta de certeza sobre qual caminho seguir. Mas não pense isso como um erro, engano ou devaneio em seu modo de olhar a vida. Os homens em geral usam seu instinto para decidir por onde seguir, depois que sua razão determina quais são as opções e ainda ficam dúvidas; o instinto decide. Ele era um desses poucos homens que escolhe racionalmente o caminho, depois que seu instinto lhe diz as opções corretas. Estranho modo de viver, estranho modo de não errar, estranho modo de fazer com que os outros nunca tenham tanta certeza quanto ele mesmo. Coisas de um homem que nunca foi um homem em geral.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Ele ainda esperava uma promessa. A promessa era uma feita dentro dele mesmo. Vinha da época em que ele começou a acreditar nas certezas de seus instintos. Foram eles que prometeram ao homem que estariam sempre presentes, que nunca o abandonaria, que sempre lhe diria quais caminhos poderia seguir. Foi sempre assim e o homem nunca teve motivos para duvidar. Duvidar em si, já era algo estranho a ele. Ele sempre entendeu, sempre percebeu, sempre descobriu, ele sempre soube. Até um dia diferente surgiu e seus instintos lhe mostraram apenas um caminho possível. Ele que sempre entendeu suas opções, entendia agora mais uma vez. Ele que sempre percebia os motivos que construiam seu caminho, percebia agora mais uma vez. Ele que sempre descobriu onde os caminhos o levavam, já vislumbrava agora onde esse único caminho o levaria. Ele sempre soube que esse dia chegaria. Ele nunca, porém, havia caminhado por um chão que não conseguia ver. Ele entrou no caminho onde esperaria a todo momento que a promessa feita dentro dele se cumprisse mais uma vez.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; Ele andou pro tanto tempo que chegou ao presente. Agora lá está ele, ainda caminha sozinho, ainda espera a tal promessa. Ele está a caminho de casa e conforme anda vê seus passos. Ele pensa como cada pisada sua afeta o chão por onde ele passa, havia tempo que ele não reparava nisso. É mesmo, havia tempo ele não reparava nisso. Ele agora consegue ver seu caminho, consegue ver suas opções. Sorri aliviado por não mais seguir no escuro. Mais uma vez tem a certeza de seus instintos, mais uma vez agradece a promessa continuamente cumprida. De leve, se envergonha por ter duvidado um dia, mas também sabe que isso não importa muito. Sua caminhada ainda não é clara , porém agora ele percebe que é simplesmente porque sua razão ainda não pode lhe dizer qual caminho seguir. Isso não é, nunca foi um problema. Ele sabe que agora seja qual for o caminho a seguir, será o caminho certo. Ele sempre soube.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Cris, espero que tenha lhe trazido um sorriso. Estive esses dias entendendo o quão bom foi te ouvir aquele dia. Estou bem.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-112834278981860606?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/112834278981860606/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=112834278981860606&amp;isPopup=true' title='1 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112834278981860606'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112834278981860606'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2005/10/um-texto-de-agora.html' title='Um texto de agora'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-112730588271639430</id><published>2005-09-21T08:55:00.000-03:00</published><updated>2005-09-21T09:31:22.780-03:00</updated><title type='text'>da série: Poemas de minha adolescência</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Só escrevi poemas para quem nunca os leria... os amores platônicos são os que me inspiraram a escrever. Meu único amor verdadeiro me fez apenas viver.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt; Aqui estão algumas das inspirações, das minhas paixões juvenis.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;...de esperança:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Eu te espero em minha vida&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Numa prece dividida&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Entre amor e amizade,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;E a vontade de te ter&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;De deter o meu anseio&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Meu receio de te amar.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Desejar teu corpo inteiro,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Presentear com meu beijo&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;O seu beiço, rosto e seio.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;E ao meu peito sussurrar&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Quero amar-te plenamente&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;E na mente viajar&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Esperando te encontrar&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;No mundo dos sonhos bons,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Das mil cores em mil tons,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Mil perfumes de mil flores,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Dos amores que deram certo.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;E o meu está tão perto&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Desse mundo tão perfeito&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Que é seu leito, sua cama.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Só espero que me diga,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Num lampejo e sem receio,&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Que você também me ama.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;...de lamento:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Desdenha se sabia&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Passei as férias pensando em ti&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Imaginando quando a viria&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;O teu calor até senti&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;O teu amor o que eu queria&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Mas então veio o momento&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;De te ver e te abraçar&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Mas nem me deste tempo&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;De teus olhos encontrar&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Me deste um beijo no rosto&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;E passou ao do meu lado&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Me senti de lado posto&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Meu desejo ignorado&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Vi que não te importava&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;O quanto eu te queria&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Não sabia que eu te amava&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Desdenhava se sabia&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Mas eu tinha os meus dois meses&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Que passei pensando em ti&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Ninguém me rouba as vezes&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Que sonhei, amei, vivi.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;...de auto-flagelação:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span &gt;Eu não tenho coragem&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;De dizer o quanto a amo&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Sou um pobre covarde&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Vivo em meu próprio engano&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Não deveria nem sentir&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Tão nobre sentimento&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Não mereço essa alegria&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Que me dá todo momento&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;O amor me ilumina&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Numa luz não merecida.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Me faz viver o dia&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Amaldiçoa a minha vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Minha maior felicidade&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;É o meu maior pecado&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Não mereço ser feliz&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Nem tampouco ser amado.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;... mas no final sempre voltava ao normal:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span &gt;Posso dizer que vivi pouco,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span &gt;Posso dizer que sou um louco&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span &gt;Como um louco, sempre vivi&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span &gt;Como poucos, sempre sorri&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-112730588271639430?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/112730588271639430/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=112730588271639430&amp;isPopup=true' title='2 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112730588271639430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112730588271639430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2005/09/da-srie-poemas-de-minha-adolescncia.html' title='da série: Poemas de minha adolescência'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-112666968801163903</id><published>2005-09-14T00:46:00.000-03:00</published><updated>2005-09-14T00:48:08.020-03:00</updated><title type='text'>Outra página</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;   Ele havia mudado muito com a menina. Ele gastara um tempo com ela, que ele nem imaginou que tivesse. Ele ganhara novos olhares para lançar ao mundo e conseguia ver agora muito mais das coisas do mundo. Passou tanto tempo voando por causa dela, que aprendeu a ver as coisas do ar. Por isso ele achava que o tempo gasto para lembrar da menina, era o melhor tempo a ser gasto em sua vida.&lt;br /&gt;   “Ela continua linda. Claro. São sorrisos passeando pelas minhas memórias. São beijos de carinho e paixão que hoje vêm me dizer como é amar. São marcas que ela deixou em mim e que me transformaram em quem sou hoje. Sou um menino que ama. Ela está tão longe que não consigo vê-la, mas eu sei que ela está linda. Os olhares, toques, perfumes e melodias que vinham dela se foram. Ficou o amor que tudo isso traduzia. Um amor tão grande que continua a me fazer voar. Todas as lembranças boas que não me deixam parar de sorrir, me deixam com esses pensamentos alegres que fazem Peter Pan voar. Ela ainda é meu anjo. Eu descobri o que são anjos. São carinhos que se sente de quem não se vê mais. São olhares sorrindo para você enquanto você está dormindo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;   Lembro de quando eu tinha um amor. Por essa menina tão especial que me fazia voar ao brilho de um olhar. Ela enchia minha alma de felicidade com um abraço gentil. Eu tinha um amor que me mostrava a vida. Hoje não mais. Hoje esse amor que me tem. Hoje o amor dessa menina me tem em seus braços, seguro e tranqüilo, no mesmo abraço gentil. Um abraço que eu sei que vai durar o sempre. Hoje esse amor me faz sorrir a cada pequeno detalhe da arte de Deus que me aparece. Esse amor me mostra como ver essa Arte.”&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;103&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-112666968801163903?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/112666968801163903/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=112666968801163903&amp;isPopup=true' title='5 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112666968801163903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112666968801163903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2005/09/outra-pgina.html' title='Outra página'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-112592439525167276</id><published>2005-09-05T09:43:00.000-03:00</published><updated>2005-09-05T09:46:35.270-03:00</updated><title type='text'>O mosquito e o sisudo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;(um texto que quis ser poema...)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;  O dia já era daqueles não muito amigáveis, não havia a claridade de uma tarde comum e, conforme andava pelas ruas e por entre as conversas alheias, seus ouvidos só davam atenção àquelas lamúrias, reclamações e comentários rancorosos sobre pessoas quaisquer. Pessoas quaisquer reclamando de pessoas quaisquer, e o que menos lhe importava era no ombro de quem sentava a razão, se aquelas palavras hostis chegariam aos ouvidos de quem não deveriam ou se tais palavras deveriam mesmo ser ditas. O sentimento que regava aquelas frases, que inspirava aqueles comentários rápidos, ágeis, de uma esperteza e astúcia que só aparecem nesses momentos de rancor, que impulsionavam aqueles gestos exagerados, o sentimento de descontentamento geral de todos e com todos, esse sim lhe indignava a razão e perturbava a alma. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;  A vida é simples. E em sua simplicidade não cabe a confusão desse tipo de sentimento, que nasce de desentendimentos, alimenta-se de si mesmo, respira o nosso orgulho e cresce nos corações perdidos. Perdidos, porém, apenas por terem largado aquela mão que continua a seu lado, no seu caminho sem rumo, esperando apenas que você pare de olhar o chão frio dessa trilha que dá voltas em seu próprio umbigo e repare que tudo que você precisa fazer é assumir suas escolhas e olhar para o lado. Isso ele pensou.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;  Mas o que ele agora via e o que agora lhe importava era apenas o sentimento. Nem as soluções, nem as causas, conseqüências ou sequer a verdade. Só queria saber o que era aquele sentimento que fazia tantos passarem tanto tempo (nem perdendo, nem ganhando, apenas passando...) criticando, julgando, comentando a vida dos outros. Mas por entre os diálogos por onde andava, ele percebeu algo que havia deixado passar ao passar tão rápido e de raspão por conversas tão longas e profundas. Onde antes ele via o rancor, agora ele via o humor. Comentários que feriam, agora curavam, outras vezes contemplavam e depois se distanciavam. Alguns momentos riam, outros logo choravam. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;   E então ele se apercebeu. Entendeu o que unia tão variados sentimentos. Reclamando dos outros, descontentes com os outros. Criticando e julgando, comentando a vida dos outros. Feriam os sentimentos dos outros, curavam as tormentas dos outros. Contemplavam e, dos outros, se distanciavam. Riam dos outros, com os outros, choravam pelos outros. E o engano do sisudo ele não cometeu. O sisudo que, dentre os mesmo diálogos, concluíra que as pessoas passavam muito tempo a falar de outros e perdiam esse tempo para cuidar da própria vida. Engano do sisudo que ele não cometeu.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;   E o mosquito percebeu que, para todos, a própria vida são os outros. E para os outros se vive. Desentendimentos e confusões, desculpas para o prazer da reconciliação. Tudo que se move é tudo o que importa, tudo que muda, e tudo o que importa são os outros. Amigos detestáveis, inimigos adoráveis. Estranhos que só passam, o estranho que, só, passa. Colegas, conhecidos e aquela figura pública que fala para multidões. São todos outros. O porquê você vive, os para quem você vive. E você, o porquê os outros vivem, o para quem os outros vivem. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;   E o sentimento que o mosquito confundira. Confundira com rancor, talvez ódio, talvez temor. Confundira também com humor, talvez carinho, talvez calor. O sentimento que tanto o confundira, que desde a tarde escura ele não entendia. Aquele sentimento que o fez esquecer das razões e o fez seguir o caminho tão confuso. Aquele sentimento que o fez perceber que a nossa vida são os outros. Apenas, e tão somente, por ele ter confundido o rancor pelos outros e humor com os outros. Aquele sentimento, ele finalmente descobriu, era, pelos outros, amor. &lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-112592439525167276?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/112592439525167276/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=112592439525167276&amp;isPopup=true' title='5 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112592439525167276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112592439525167276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2005/09/o-mosquito-e-o-sisudo.html' title='O mosquito e o sisudo'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-112553663274158202</id><published>2005-08-31T21:59:00.000-03:00</published><updated>2005-08-31T22:03:52.746-03:00</updated><title type='text'>uma página...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;   Ele não tinha lá muito o que fazer, é verdade, mas mesmo assim considerava seu tempo precioso. Por isso ele achava que o tempo gasto para descrevê-la, foi o melhor tempo gasto em sua vida.&lt;br /&gt;   "Ela é linda. Claro, não há como duvidar disso. Mas passa disso. Ela sorri como um anjo. Seu sorriso acaricia, sua risada alegra. Mas não é simples assim. Toda risada alegra, claro, até porque acho que ela foi inventada pra isso. Mas a dela é muito mais que isso. Ver os lábios dela sorrindo pra mim, e ouvir sua risada, rindo para mim ou de mim, tanto faz, é como mergulhar numa água limpa, fresca e cristalina e perceber que seu fôlego é infinito. É como voar. Eu posso dizer que sei a sensação de voar livre, para onde, quando e como quiser, sem ajuda alguma, simplesmente porque já ouvi sua risada. Se você não ouviu, azar o seu. Talvez um dia eu a faça rir e deixe você ficar com um pouco do meu pirlimpimpim. É isso! A risada dela é como o pó de pirlimpimpim. Você pode viajar para onde quiser, assim! Num estalo! É como também o vôo do Peter Pan, não acontece sem pensar em coisas boas o tempo todo. Qualquer menino da Terra do Nunca voaria até a lua se ouvisse a risada dela. Bom, eu já voei.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;   Não bastasse voar. Ela nos faz sonhar. Sonhar que tudo é possível, pois se me é possível encontrar criatura tão bela quanto ela, o que será impossível?! Ela, um sonho de menina, ao menos a menina dos meus sonhos. E não subestime meus sonhos! As horas que passo conversando com ela me faz ganhar algunas anos a mais de vida rejuvenescendo a cada instante. Ela é meu Poço da Juventude particular, é meu pó de pirlimpimpim, é meu sonho mais bonito. Estar ao seu lado é como acordar num dia lindo e perceber que você é feliz."&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;56&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-112553663274158202?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/112553663274158202/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=112553663274158202&amp;isPopup=true' title='2 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112553663274158202'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112553663274158202'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2005/08/uma-pgina.html' title='uma página...'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-112465139657619246</id><published>2005-08-21T16:07:00.000-03:00</published><updated>2005-08-21T16:09:56.583-03:00</updated><title type='text'>O Palhaço</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;(em algumas músicas...)&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;   Ele anda pela rua.  Tem roupa de palhaço, cara de palhaço, jeito de palhaço, o que ele é? Um palhaço. Se bem que também é um pouco mímico, como todo palhaço aliás. E como todo palhaço, também é um pouco bobo. Um pouco bobo para mim, porque para você ele seria muito bobo. E a cada moça que passa as portas de seu peito se abrem e seu coração sai a voar na mímica e na ilusão. E a cada moço que passa ele encosta-se ao balcão e oferece uma bebida, na mímica e na sensação. Uma moça diz sorrindo que já está apaixonada. Um moço diz sorrindo que está a trabalho. A moça diz para lembrar-se, o moço diz para sorrir-se. Ambos se divertem, mas o moço continua a andar e a moça passa a voar. Não sei qual está certo. Eu só sei que confio na moça e na moça eu ponho a força da fé. Somos nós que fazemos a vida. Como der ou puder ou quiser.&lt;br /&gt;   E na porta automática do hospital que se abre ele entra. E o senhor que tosse lhe diz para chegar mais. Com o sorriso sincero sempre presente, ele chega mais. O velho não sorri, ainda, mas deixando seus olhos brilharem, dá um peteleco no nariz de palhaço do palhaço. O palhaço dá um peteleco no respirador do velho. O velho não esperava isso, mas não ficou bravo, ou chateado. Antes ficou espantado, depois maravilhado. O velho se empolga e puxa as calças de palhaço do palhaço. Sorte que todo palhaço usa suspensórios. E o palhaço ameaça puxar as calças de pijama do velho, mas o velho querendo ser esperto já estava a segurar suas calças. Nisso o palhaço enrola no velho um lençol que se finge de camisa-de-força, gira ele, e com o batom roubado da moça que passa, ele pinta o respirador de vermelho e pinta um sorriso vermelho em volta da boca que tosse. Com o espelho roubado da moça que passa o velho se vê palhaço. E como todo velho palhaço ele se sorri todo, se sorri naquele sorriso que contagia a criança que passa. Que contagia a mãe, que contagia de novo o velho que agora também é palhaço.Foi quando o velho fraco se esqueceu do cansaço e pensou que ainda era moço pra subir no terraço e dançou.&lt;br /&gt;   O palhaço saiu dançando e sorrindo (acho que não é mais necessário dizer que o palhaço está sorrindo, é redundância ou pleonasmo. O palhaço está sempre sorrindo. Assim sendo, a cada vez que você ler “palhaço”, lhe peço humildemente, leia: “O palhaço que está sorrindo seu sorriso sincero e cantando sua canção de alegria e transbordando felicidade, contagiando quem se deixa ser fraco e contagiar.”. Obrigado.). O palhaço saiu pelas ruas e sorria para velhos e novos, estranhos amigos, que sorriam de volta, sempre. Quase sempre. Há aqueles que não percebem a alegria no estranho, há aqueles que não percebem a alegria em si. Não percebem porque têm pressa, porque têm raiva, porque têm desconfiança no coração. Mas isso tudo passa, e quando eles reencontrarem o palhaço no outro dia de suas vidas, eles irão sorrir. Todos sorriem. Todos se lembram de memórias felizes, se deitam em braços amigos, se abrem para tomar a forma de leitos amigos. Por mais que o sofrimento perdure, não vai conseguir sentar. É que os momentos felizes, tinham deixado raízes no seu penar.&lt;br /&gt;   A criança arregalou os olhos. Não respirava. Depois passou o espanto e não sabia o que fazer. Sabia que não queria tirar os olhos daquele palhaço. Mesmo atrás das barras da mãe. É aí que entra o pirulito. Aquele pirulito de palhaço todo colorido, redondo e todo doce. Um caracol (porque espiral aquilo não é, espiral é uma palavra que não merece significar toda a magia de um pirulito) de sabores iguais que se repetem e mudam nas cores que o formam. Lógico que a criança bem comportada olhou para a mãe. Lógico que a mãe bem comportada sorriu consentindo. A criança pegou o pirulito, abriu o bocão, mostrou a língua para o pirulito e fechou os olhos porque nenhuma imagem poderia diminuir aquele momento do paladar. Passada a cerimônia de lambedura, a criança já reconhecia no palhaço o amigo que toda criança tem. Todos voavam na cena, a moça triste que vivia calada sorriu, a rosa triste que vivia fechada se abriu.&lt;br /&gt;   O homem que passava não conseguia achar uma razão para ser triste. Procurava, naquela procura pela exceção, nem que essa exceção fosse a que confirmasse regra. Os olhos de todos sorriam. Mesmo os que não estampavam no rosto e demonstravam sua felicidade, e que queriam passar desapercebidos e nem davam bola para o que se passava ali, mesmo estes estavam leves no espírito. Não é preciso sorrir sempre, só se deve sorrir quando se tem um sorriso sincero, uma razão para não conseguir segurar os lábios presos. Não se deve, também, tentar segurar uma risada, quando essa risada só exprime alegria pura. Não se deve gostar da tristeza, admira-la, reverencia-la. Mas a tristeza passa pela gente, nos ensina muitas coisas. A tristeza também é sincera, não engana. E sempre tem o profundo desejo de se tornar alegria. Como a larva, para quem você só precisa construir o casulo. Cada qual a seu tempo, a cada momento se faz mostrar. Esse tempo já me ensinou, ando devagar porque já tive pressa. Levo esse sorriso porque já chorei demais. Descobri que é melhor ser alegre que ser triste, alegria é a melhor coisa que existe, é assim como a luz no coração. Hoje eu me sinto mais forte, mais feliz, quem sabe. Eu só levo a certeza de que muito pouco sei, nada sei. Cada um de nós compõe a sua própria história e cada ser em si carrega o dom de ser capaz, o dom de ser feliz. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-112465139657619246?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/112465139657619246/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=112465139657619246&amp;isPopup=true' title='9 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112465139657619246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112465139657619246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2005/08/o-palhao.html' title='O Palhaço'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-112441070660620706</id><published>2005-08-18T21:18:00.000-03:00</published><updated>2005-08-18T22:55:33.000-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/48/7433/640/eunacasanordestina.jpg"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/img/48/7433/200/eunacasanordestina.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Eu na casa nordestina... (by Daniel)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-112441070660620706?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/112441070660620706/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=112441070660620706&amp;isPopup=true' title='2 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112441070660620706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112441070660620706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2005/08/eu-na-casa-nordestina.html' title=''/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-15462511.post-112416020660968376</id><published>2005-08-15T23:36:00.000-03:00</published><updated>2005-10-06T23:08:43.386-03:00</updated><title type='text'>A pequena história de um menino tão comum</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(antes o nome era "A Fábula de um menino tão comum", mas como de fábula essa historinha não tem nada, afinal não tem nenhum animal falante... mudei para a "pequena história")&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Deixe-me pensar. Era um menino tão comum. Com desejos e esperanças. Aquele menino que não desperta atenção nem no mais atento professor. Não que fosse medíocre, pois o sentido que essa palavra ganhou não resume esse menino. Talvez ordinário seja mais próprio a ele, mas também não é o adjetivo perfeito. Na verdade, acho que sua maior característica foi a capacidade de passar por qualquer rótulo, mas não se encaixar em nenhum. Era respeitado por todos, mas não admirado. Isso não o deixava infeliz, ou feliz. Mas, por alguma razão, era um garoto melancólico. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;E esse menino caminhava de volta para casa, pensando na noite. Ele percebia que o tempo não existia, percebia que seus pensamentos duravam cada passo e ao mesmo tempo todo o caminho. E todo o caminho durava apenas um instante. Mas desses instantes que aproximam o homem do eterno. Chegando em casa, no ato de abrir a porta, ele pensava em tudo isso. Via que não era possível dizer ou explicar, ou mesmo reconhecer cada pensamento separadamente. Não podia lembrar onde começava cada idéia nem havia chegado em casa com conclusões lógicas ou práticas daquilo tudo. O tempo passara sem que houvesse percebido e talvez o modo como flutuara tenha sido apenas um passatempo para enfrentar a tediosa volta para casa. Mas ele sabia que era muito mais que isso e que todas idéias que voaram dentro de sua cabeça não haviam se perdido ou simplesmente passado. Elas haviam se incorporado ao seu ser e ele havia crescido mais um pouco. Ele sabia disso e por isso gostava tanto de se perder em seus pensamentos. E por isso que, em algum dos dias seguintes, no atrasado e apressado caminho para a escola, preocupado com a aula que mais uma vez pegaria no meio, ele parou. Parou para observar um longo caminho que formigas formavam pela calçada. Um caminho longo, excessivamente longo, excessivamente populoso, onde ele gastou, economicamente, num instante, observando apenas, trinta minutos. E esse menino tinha um amor. Uma menina comum, por todos querida. E isso a fazia feliz. Num sorriso singelo ela desenhava todo o pôr-do-sol. Seu olhar iluminava o menino cada vez que se dirigia a ele. Como era possível um gesto tantas vezes repetido encher, a cada toda vez que acontecia, o seu coração de alegria? Era repetido, mas não automático. Cada vez que se mostrava era do mais puro sentimento, sincero. Os outros meninos não reparavam nela. A achavam “sim, bonitinha”. Mas não comentavam seus contornos. Só aquele menino que nela enxergava todo seu esplendor. E ele sabia que não eram seus olhos que enxergavam coisas onde não havia. Não, nesse caso não havia a beleza apenas nos olhos de quem vê. A beleza estava lá, majestosa, talvez na mais descarada demonstração da Idéia de Beleza de Platão. A essência do belo se mostrava naquela doce menina. Não se via nela, unicamente, a beleza sexy, a beleza infantil, a beleza desejada, a beleza invejada, a beleza fria, a beleza alegre. Não se via nela nenhuma dessas restrições da beleza, porque ela era, simplesmente, bela. Se desejado, poder-se-ia identificar nela cada tipo separado de beleza. Mas, com cada uma dessas individualizações da beleza sendo uma cor, ela era o mais puro branco. E o menino, do fundo de seu coração, seguindo toda a pureza de seu sentimento, escreveu; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;abre aspas: &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Percebi, então, minha intenção, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Naquele instante que o sol me deu, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Aquela luz de sol poente, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Atingiu meu coração, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Seu sorriso se fez meu, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Seu olhar me fez contente&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;O sol tão belo quando desce, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Quando o céu se faz vermelho, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Com seus raios sem destino. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;E um bom raio que merece, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Descobrindo o meu desejo, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Encontrou algo tão lindo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Em seus olhos se ampliou, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Refletiu-se em seu sorriso, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;E mirou meu pobre peito. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Num momento se inflamou, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;E uma alegria sem aviso me deixou quase sem jeito.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;E o amor se encheu em mim &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;E você nem percebeu, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Quieta, doce e bela, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;O amor por minha donzela. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Que desde então, sempre cresceu &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Esperando intensamente. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Pretensamente, um dia enfim, &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Você também gostar de mim. &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;, fecha aspas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mas essas palavras, a linda menina não escutava, não lia, nem sequer imaginava existirem. Todo o carinho que ela demonstrava, todo o afeto que ela transbordava e todos aqueles sinceros e singelos olhares e sorrisos, tudo era fruto de um sentimento lindo, profundo e puro. Mas o sentimento puro da menina não era o mesmo sentimento que havia no peito do menino. O que fazia aquele garoto sorrir, a cada visão de beleza, era amor. O que fazia aquela menina sorrir, a cada visão de alegria, era amizade. E ela continuava sua vida feliz, sem culpa ou receio. Uma vida simples e tão plena, tão completa e tão harmônica, que o menino simplesmente não achava ter o direito de criar, qualquer que fosse a razão, qualquer distúrbio naquele sonho perfeito. Ele achava injusto que seus sentimentos pudessem interferir em tão bela música. E ele se enganava, imaginando ser suficiente apenas poder apreciar tão formosa criação. Abraços de carinho, beijos de amigo, sorrisos de fraternidade, ele pensava isto ser suficiente para aplacar seu desejo de amá-la. Ele se enganava, mas era tão bom nisso, que se tornava realmente feliz. Seu coração realmente se enchia de amor com a simples visão de sua amada. E vê-la assim, tão bem, com tudo tão certo em sua vida, e, ainda mais sabendo ela o querer bem, isso lhe saciava a alma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Porém um dia, como a lógica previa, algo mudou. Era evidente, mas o coração daquele menino não era lógico, nem tão mundano ou prático. Ao vê-la com um sorriso nos lábios e seus lábios tocando os de outro, e o sorriso, viajando através do contato, estampar-se no rosto de outro garoto. Um outro garoto não tão simples, sem tanto amor, não tão perfeito para ela. Mas um garoto que a fazia feliz, que também a queria bem e que conquistara seu coração de menina. Ao vê-la passear, cantar, contar. Contar-lhe seu amor, com a mão no peito, que mal continha tanta fascinação, e com o pensamento naquele sujeito, que simplesmente não era a peça que deveria se encaixar naquele sonho de menina. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;E o garoto era de novo melancólico, e dessa vez sabia a razão. Mas agora ele também era triste, infeliz. E dessa vez sabia a razão. E ele tentou se arrepender, mas não sabia exatamente do quê. Como antes, talvez mais que antes, a garota era feliz. E ela continuava a lhe querer bem. E ela continuava a sorrir para ele, abraçá-lo e beijá-lo, o beijo de amiga.Ela também percebeu a tristeza crescendo na alma do menino. Mas nunca chegou a conhecer a razão das lágrimas perdidas no rosto do menino. E, de novo, ele se achou injusto e egoísta, por querer atrapalhar a vida feliz da pessoa que mais importava naquele mundo. Mas ele não sentia raiva, nem de si mesmo, nem do outro garoto. E ainda sentia amor, por si mesmo e pela sua menina.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;E com esse amor tranqüilo, com sua felicidade melancólica, o menino resolveu andar. Desviou-se do caminho da escola e seguiu por entre as árvores do parque, pisando a grama molhada de manhã. E o caminho de formigas ele avistou, populoso e longo como mais atrás, mas num ambiente que explicava seus modos. E o menino sentou sobre seus calcanhares e permaneceu a observar as formigas. E nunca saberemos seus pensamentos e angústias desde então. Nunca saberemos como seria se seu caminho fosse diferente. A bela menina continuou feliz, e seu querido namorado também continuou feliz. Mas só o pobre menino continuou cheio de amor, do mais puro, forte e generoso. E o menino permaneceu observando as formigas, numa confusão silenciosa. As horas passaram, mas não se modificava o semblante tranqüilo do menino. Os dias passaram, meses, anos. O tempo ainda era para o garoto um instante. Na paisagem ele sumiu, ninguém mais o via, ninguém sabia como vê-lo. Apenas a bela menina, que em sua felicidade, passeando por aquele parque sorria toda vez que o via, sentado, olhando a grama. Às vezes ela o abraçava, às vezes o beijava um beijo de amiga, mas sua vida continuara e passara toda, naquele instante que o menino olhava o pequeno caminho vacilante. Até hoje o menino ali permanece, mas ninguém o vê. Ninguém mais tem o direito de vê-lo. Ninguém jamais compreendeu o amor daquele menino tão comum, com desejos e esperanças. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg"&gt;&lt;img style="CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/320/1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/palhaco3x4PB1.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/15462511-112416020660968376?l=entresorrisos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://entresorrisos.blogspot.com/feeds/112416020660968376/comments/default' title='Postar comentários'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=15462511&amp;postID=112416020660968376&amp;isPopup=true' title='8 Comentários'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112416020660968376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/15462511/posts/default/112416020660968376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://entresorrisos.blogspot.com/2005/08/pequena-histria-de-um-menino-to-comum.html' title='A pequena história de um menino tão comum'/><author><name>Rodrigo, o Soneca, Pontes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08161727247049583771</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6321/1432/1600/1.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry></feed>
